martes, 27 octubre, 2020
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Alfarcito, un oasis de la puna jujeña

San Francisco de Alfarcito, un sitio de raíces prehispánicas y muy identificado con sus tradiciones y emprendimientos productivos, será beneficiada con el programa nacional Pueblos Auténticos que busca potenciar aquellos lugares del país que tienen un encanto particular. Su población, que no supera las 150 personas, conserva una fuerte raigambre comunitaria vinculada con las artesanías, la ganadería y la agricultura, actividades que ahora cobrarán un mayor impulso con el programa de los ministerios de Turismo y de Cultura de la Nación, entre otros organismos.

San Francisco de Alfarcito -tal el nombre completo del pueblo- está ubicado al sur del departamento Cochinoca, sobre la ruta provincial 11, en la margen occidental del sistema natural formado por la Laguna de Guayatayoc y las Salinas Grandes, en la puna jujeña. Si bien se desconocen datos concretos acerca de la conformación y asentamiento poblacional, la historia oral recupera antecedentes sobre los primeros pobladores, anterior a la llegada de los españoles a los actuales territorios.

Ubicado a 3.506 metros sobre el nivel de mar, con un invierno muy riguroso donde la temperatura pude descender a 20 grados bajo cero, este poblado tiene un entorno conformado por cerros, senderos y en el centro sus casas, una escuela, un cabildo y una capilla. El cultivo de alfalfa supo ser una de las principales actividades de los pobladores, de hecho fue eso lo que le dio inicialmente el nombre al pueblo de “Alfarcito”, cuya fecha de conformación se estableció 1920. No obstante las antiguas casas construidas íntegramente en piedra y techos con waya (torta de barro y paja) atestiguan la ocupación anterior estrechamente vinculada a la región y a los grupos originarios que allí habitaron.

Heredadas de sus antepasados, los constructores de Alfarcito tienen un amplio conocimiento sobre sus formas de edificar, que va ligado a un conjunto de saberes más amplios donde se involucran aspectos propios de la vida de la comunidad. Se trata de una arquitectura de elevada manufactura con una selección de las piedras, las formas, el encastre, la paleta de los colores y texturas que definen fachadas y mosaicos de gran belleza.

Este oasis de la puna jujeña fue el testigo privilegiado de la época prehispánica y por tener un camino próximo de intercambio que comunicaba a los pueblos Atacameños -del Océano Pacífico y el Desierto de Atacama- y los de la Quebrada y Yungas de la Provincia. La comunicación y organización comunitaria han hecho posible que lugares como el sitio  arqueológico de Barrancas se transforme en un atractivo para los visitantes.

Los colores cálidos de los paisajes de la puna jujeña.

Actualmente los pobladores cultivan haba, maíz y papa para consumo propio y se dedican a la cría llamas y ovejas para aprovechar sus recursos de forma sustentable. Y justamente aquí reside uno de sus secretos turísticos: la comunidad local promueve una experiencia auténtica, que es compartir la vida cotidiana del hombre de campo en la puna, sus creencias, actividades culturales y fiestas. Entre las actividades que la comunidad te ofrece podés encontrar: elaboración de tejidos en fibra de llama, actividades de campo según el calendario agropastoril y cultural, gastronomía ancestral, en entre otras.

La gastronomía, en tanto, es otra actividad que se va a motorizar y otros conceptos que involucran a la atención turística como brindar un buen alojamiento. En la actualidad hay diez camas en la posada comunitaria “La Hornada” y otras diez “en preparación”. En el lugar, además, las festividades religiosas ocupan un lugar importante pero también lo vinculado con lo ancestral como la Pachamama, el Carnaval y la Señalada, que consiste en ponerle una marca a los animales.

Con la incorporación al programa Pueblos Auténticos, que tiene entre sus objetivos el lograr que los habitantes de estos pueblos no emigren a las grandes ciudades por falta de oportunidades, se abren grandes perspectivas que pueden fortalecer otras actividades, como guías de turismo y servicios de comedores y hospedajes.

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Cómo llegar

San Francisco de Alfarcito se ubica cerca de las Salinas Grandes, a 170 km de San Salvador de Jujuy y 105 km de Purmamarca. Se puede arribar hasta allí por la ruta 9 y luego la 52 con empalme en la 11; o bien por la ruta 9 hasta Abra Pampa y luego tomar la 11.

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