viernes, 16 febrero, 2024
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Brasil vs. Uruguay, un duelo veraniego

Con la pandemia de coronavirus más en un segundo plano y pese a que el peso se sigue devaluando y el “dólar turista” siempre complica al viajero, Brasil y Uruguay siempre son dos opciones que están en el radar del argentino. Ya sean los clásicos como Punta del Este o Florianópolis, a los que muchos eligen llegar en auto, o destinos como el nordeste brasilero, este verano se espera que muchos opten por un viaje al exterior para pasar unos días. Ahora bien, más allá de los requisitos y la amplia oferta, habrá que prestar mucha atención a los precios.

FLORIANÓPOLIS

Un clásico que nunca pierde vigencia son las playas de la isla de Santa Catarina, repleta de contrastes, ubicada al sur del vecino país, lo que permite que muchos lleguen hasta allí en auto. En sus 58 kilómetros de largo y 18 de ancho, cuenta con 42 playas oficiales, algunas de ellas bien escondidas. Aunque lo bueno es que, por las cortas distancias, en un mismo día uno puede optar por dos o más planes. 

En el norte se encuentran las familiares y bulliciosas Canasvieiras, Ingleses, Jureré y Santinho, así como Cachoeira do Bom Jesus y Ponta das Canas. Entre las más tranquilas figuran Daniela, Campeche (mar abierto) y Lagoinha del Este. Para muchos esta última es la joya de la isla, e ideal para ir en familia. No es tan fácil llegar, ya que hay que atravesar unos complejos senderos de más de una hora de trekking. Pero vale la pena el esfuerzo.

Para practicar surf se destacan Praia Brava y Mole (con vida nocturna), así como Joaquina (tiene dunas para sandboard) y Barra da Lagoa. Esta última es una de las playas más lindas y que tiene de todo: desde agua transparente hasta bares, restaurantes, discos y todo centrado en un par de cuadras. Plagada de morros verdes y vistas increíbles, se trata de un pueblo de pescadores con hermosos lugares para recorrer, como la Prainha, la elegida del público joven en las noches, el puente colgante, las piscinas naturales y la Lagoa da Conceição, en la que se pueden hacer paseos en barco. También en esta zona se pueden realizar actividades como senderismo, deportes acuáticos, parapente y buceo.

Y más al sur, en tanto, están Campeche y Pântano do Sul, entre tramos desiertos con mar abierto y aldeas de pescadores.

Río de Janeiro y sus playas que le ponen color al verano. (Embratur)

RÍO DE JANEIRO

Mezcla de mar, morros y urbe, y también con su espléndido capital cultural fruto de la historia brasileña y de la infinidad de extranjeros que transitan sus playas, Río de Janeiro tiene un imán para los argentinos. Populosa, por momentos muy invasiva, sobre todo se se llega en tiempos de carnavales, tiene todo lo que un turista quiere para pasar un buen momento.   

La franja balnearia, un cordón que abarca el área de Copacabana, Ipanema, Leblon y Barra de Tijuca, en la zona sur, es la referencia para aplacar el calor, bañarse, surfear, caminar o simplemente descansar en las playas. Con sus pisos blancos y negros sobre la avenida Atlântica, Copacabana es el barrio carioca más emblemático. Además de disfrutar de su playa durante el día, por la noche los paradores y bares de playa son una gran opción para cenar junto al mar. Ipanema, en tanto, es una de las zonas más glamorosas, al punto que sobre la avenida Vieira Souto se alzan los inmuebles más caros de América latina.

Entre los clásicos para visitar está la estatua del Cristo Redentor. Para llegar a la cima de la montaña, se puede utilizar el Tren Corcovado y observar las impresionantes vistas mientras se atraviesa el Bosque Nacional Tijuca. El Pan de Azúcar es otra de las atracciones emblemáticas. Este morro, al que se accede a través de un teleférico llamado bondinho, es uno de los puntos más turísticos, ya que desde allí se aprecian las mejores vistas de la ciudad, el océano Atlántico y la Bahía de Guanabara.

Al oeste se extiende la playa más larga del Estado de Río de Janeiro. La zona de Barra da Tijuca cuenta con grandes hoteles y una amplia variedad de restaurantes para quienes prefieren alojarse en las afueras del centro de la ciudad.

BOMBAS Y BOMBINHAS

Rodeado de un paisaje verde por los morros sobre la costa, el pequeño municipio de Bombinhas se ubica en Santa Catarina con su forma de península, apenas a 41 kilómetros de Camboriú y a 70 de Florianópolis, la capital regional.

Toda la península que compone el municipio tiene leyendas misteriosas, playas de arenas blancas y aguas de inigualable transparencia, rodeadas de cerros verdes. Además, Bombinhas se afirmó como uno de los puntos de buceo más codiciados del sur del país.

Las playas del centro son ideales para aquellos que quieren tener todo a un paso, ya que la avenida principal con supermercados, comercios y restoranes corre paralela al mar. Muy similar, aunque con olas de mayor envergadura que rompen sobre las rocas (lo que le ha valido su nombre), Bombas posee casi dos kilómetros de arenas blancas.

Otras de las playas que se destacan entre las más elegidas están Mariscal, con 4 kilómetros de longitud, y mar abierto con olas que la hacen buena para surf. Mientras que Cuatro Islas es una playa de particular hermosura y más bien corta, con solo 800 metros, recortándose el mar contra los morros. Quatro Ilhas no dispone de un centro como Bombinhas aunque sí hay posadas y bares.

Si sigue camino al sur, sobre los pliegues de la península mayor aparece sobre un peñasco saliente la paya de Sepultura que, junto a Lagoinha, pueden visitarse a pie. Allí el snorkeling hace furor. En tanto, Playa del Trapiche es el centro náutico desde donde parten diversos barcos de paseo, siendo también punto de salida de las escuelas de buceo del municipio.

Porto de Galinhas y sus piscinas naturales con peces de colores. (Visit Brasil)

PORTO DE GALINHAS

A 63 km de Recife, Porto de Galinhas es una de las playas más bonitas de Brasil, con aguas cristalinas casi sin oleaje, piscinas naturales y veleros para navegar entre increíbles peces de colores.

Se trata de un encantador pueblo de pescadores con 18 kilómetros de arena blanca y fina, atractivas palmeras y un mar transparente que, en algunos puntos, hasta parece una piscina. Según la hora del día, el horizonte se llena de jangadas, las típicas barcazas en las que los turistas se trasladan hasta los arrecifes de coral para hacer snorkel.

En el litoral sur de Pernambuco, este destino también ofrece snorkel, kayak, buceo y excursiones por el río Maracaípe, donde se observan hipocampos. En cuanto a las playas, las más conocidas son Maracaípe y Cupé, con arenas blancas y cocoteros, y la mayoría de los hoteles está a lo largo de la costa.

GUÍA BRASILERA

La moneda

Para hacer la transformación lo ideal es manejarse con el dólar blue. Aunque en el caso de los argentinos hay una parte del gasto que después se recupera con Ganancias, lo mejor es multiplicar cada dólar por unos 290 pesos. En Argentina, un real se cotiza en el mercado paralelo a 70 pesos.

El alquiler

En Florianópolis, un departamento para cuatro personas dentro de un condominio cerca de la playa metros de la playa arranca en los 70 dólares por noche. En Bombinhas, un departamento similar, a 200 metros de la playa, con pileta, ronda los 80 dólares. Uno de 100 metros cuadrados trepa a los 140 dólares por noche. Los hoteles en Río de Janeiro para una familia tipo, sin desayuno, parten de los 55 dólares.

La comida

Según algunos precios playeros de referencia del Embratur, un choclo ronda los 5 reales; una porción de papas fritas 20; un agua mineral y gaseosas 6; cerveza en lata 8 y caipirinha 20 reales. Comer en una cadena de hamburguesas está unos 33 reales y en un restaurante a la carta unos 75 reales.

La escultura “Los Dedos” en la playa Brava, en Punta del Este. (Agencia Xinhua)

PUNTA DEL ESTE

El clásico de cada verano es, sin duda, Punta del Este, que “explota” de argentinos. Esta península se posiciona como una de las playas más top del mundo, al estar rodeada de mansiones millonarias sobre la costa.

La playa Mansa es ideal para niños y familias por su mar calmo y sereno. Es la costa oeste de la ciudad balnearia, una bahía que baña la Isla Gorriti, un refugio silvestre sin nada más que playas y vegetación a 20 minutos de navegación del puerto. Ideal para nadar. El otro clásico es La Brava, con la escultura de los Dedos que emerge de la arena para coronarse en un sitio histórico de la ciudad. Las olas de esta playa proporcionan el escenario ideal para practicar surf.

También se destacan en esta ciudad balnearios como la top Bikini, la bohemia José Ignacio y La Barra, un antiguo puerto de pescadores.

Los paseos en la zona más céntrica de la ciudad son ilimitados: las galerías, tiendas y gastronomía de la encantadora Avenida Gorlero; el puerto con sus yates deportivos; el faro en el barrio antiguo; sol y baños en las diferentes playas; excursiones a la Isla Gorriti y la Isla de Lobos; vistas imperdibles en el punto exacto donde el Río de la Plata se abraza con el Océano Atlántico.

PIRIÁPOLIS

Cerca de Punta está Piriápolis, bella, tranquila y con ansias de superación. Se trata del primer balneario de Uruguay, construido durante la belle epoque, y que deja aún ver vestigios de un auge económico nunca visto hasta entonces, y que tiene al Gran Hotel Argentino como el punto máximo alcanzado.

Si bien el corazón de la ciudad late en la Rambla de Los Argentinos, recorrer sus extensas playas, subir al Cerro del Toro, conocer el Castillo de Piria, el Parque Pan de Azúcar o el Castillo Pittamiglio son solo algunas de las opciones que el viajero que llega hasta allí con el calor del verano puede disfrutar.

Entre los balnearios que se destacan y reciben miles de turistas cada verano, están Playa Hermosa, a la altura de la Parada 14 de la ruta que bordea el mar, Playa Verde y Playa Grande. Con un conjunto rocoso sobre la fina arena, se trata de otro buen sitio para practicar la pesca.

Turistas frente a la fachada de una casa en Colonia del Sacramento. (Agencia Xinhua)

COLONIA DEL SACRAMENTO

Para aquellos que buscan un viaje más corto desde Argentina, la mejor opción es Colonia del Sacramento. Más silenciosa y lejos del glamour, es un pueblo de pocas calles, playas sobre el río, buena gastronomía y vida nocturna, ideal para una escapada romántica o en familia y conocer el barrio histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Fundada a principios de 1680 por los portugueses, grandes árboles sombrean su cuadrícula urbana y el aire salino del Atlántico penetra hasta el interior de su entramado peatonal, situado justo a occidente de la terminal de ferris, en un morro natural. La ciudad es una expresión de la fusión de culturas y estilos. En sus calles se mezclan construcciones de diferentes estilos arquitectónicos.

La Plaza de 1811, frente al Portón de Campo en la muralla, marca el ingreso al casco histórico. Una visita obligada es el Faro. Al ser una ciudad disputada entre coronas europeas, Colonia fue durante años escenario de batallas navales. Otra es descubrir sus pulperías, almacenes de ramos generales, bares y cafés con mesas bajo las copas de árboles añosos.

MONTEVIDEO

Montevideo tiene atractivos para todos los gustos y estados de ánimo. El turista debe hacerse de un tiempo para recorrer la bohemia Ciudad Vieja para retrotraerse al siglo XIX, con sus bares intactos de hace más de cien años, sus edificios antiguos y las callecitas adoquinadas.

Pero también es clave disfrutar de las playas que dan al río de La Plata para aislarse por un momento de la urbe; los domingos acompañar a paso lento cualquier cuerda de candombe que se escucha de repente por alguna esquina del barrio Palermo; y pasear por el glamoroso barrio de Pocitos o el moderno Punta Carretas que cuenta con aristocráticas residencias, el Shopping Punta Carretas, restaurantes de autor, tiendas de diseño y confiterías para tomar el té.

Ideal para caminar, dar una vuelta en bote por el lago artificial o tomar unos mates, el Parque Rodó es el más céntrico de la ciudad y tiene la particularidad de que termina en la rambla, frente a la playa. También se destaca el tradicional Mercado del Puerto, para comer o comprar algún recuerdo.

GUÍA URUGUAYA

El alquiler

Un departamento en un complejo en La Barra ronda la semana parte de 2000 dólares para cuatro personas. De ahí para arriba. En José Ignacio, por ejemplo, la noche en una casa rural arranca en los 350 dólares la noche. En tanto en Colonia, un departamento ubicado a una cuadra del río, con piscina, sale la primera quincena de enero unos 1500 dólares.

La comida

Una gaseosa o agua parte de los 2 dólares, una lata de cerveza 4, comer en una cadena de hamburguesas unos 10 y en un restaurante como mínimo 30 dólares.

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