lunes, 23 noviembre, 2020
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Paisajes naturales que intimidan

LA OLA

Una formación rocosa que data del periodo jurásico y que sorprende por sus formas ondulantes repletas de rojos, naranjas y ocres. Está ubicada en un área silvestre protegida llamada Paria Canyon-Vermilion Cliffs Wilderness, que se encuentra al norte de Arizona y al sur de Utah, Estados Unidos, en medio de un desierto formado por mesetas, pendientes pronunciadas y cañones profundos e imponentes. 

La acción del viento sobre la roca ha sido el artífice de esta maravilla. Es un lugar de difícil acceso, lo que hace que esté alejado de las masificaciones de turistas, al menos, por ahora.

La oficina del parque otorga sólo 20 permisos por día y para llegar a la formación rocosa hay que realizar una excursión de 5 kilómetros por paisajes con grandes pendientes de más de 107 metros de altura. Quienes se dispongan a la aventura de visitarla tendrán que soportar altas temperaturas que pueden superar los 38 grados, vientos fuertes, la posibilidad de una tormenta de arena y la escasa sombra para descansar del sol implacable de la zona desértica. 

La colorida Ola, al norte de Arizona y al sur de Utah. (Archivo)

EL SALTO DEL ÁNGEL

El Salto del Ángel, al que los indígenas llaman Kerepacupay, es la gran estrella del Parque Nacional de Canaima, una descomunal porción de la naturaleza de Venezuela situada al sureste del país, en los límites con Guayana y Brasil.

Con casi un kilómetro de caída libre, el atronador torrente se derrama desde el inmenso Auyan Tepui, uno de los cientos de tepuyes, esas peculiarísimas mesetas elevadas de cima chata y paredes verticales que se elevan hasta los 2000 metros de altura y caracterizan este privilegiado espacio de la selva amazónica que, por su valor ecológico y su singularidad, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Rodeada de las cumbres del parque, la catarata más alta del mundo ofrece unas vistas abrumadoras entre una neblina permanente de gotas de agua. Es imponente e intimidante. Las mejores vistas son desde su base. Eso sí, no podrás evitar salir empapado.

El Salto del Ángel cautiva en suelo venezolano. (Archivo)

DESIERTO RAB AL-KHALI

Inhóspito y completamente deshabitado -salvo por pequeñas especies de arácnidos y roedores-, el Rab al Khali es uno de los mayores desiertos de arena del mundo. Es también uno de los lugares más ricos en petróleo, con su centro en Shaybah en Arabia Saudita.

Con 650.000 km2, este desierto de Emiratos Árabes Unidos, comparte terreno con Arabia Saudita, Omán y Yemen y llega a alcanzar una temperatura de 55 grados en los meses más calurosos del año, siendo su temperatura media 35 grados el resto del año.

Sus imponentes dunas superan los 300 metros por lo que se complica la idea de explorarlo. Ni siquiera los beduinos se atreven a cruzarlo.

FIORDO DE LYSE

Los fiordos noruegos son ese tipo de paisajes donde la naturaleza hace un despliegue de su grandeza capaz de hacernos sentir como si fuéramos pequeñas hormigas. El fiordo de Lyse es de 40 kilómetros de largo y está flanqueado por escarpadas montañas, algunas de más de 1.000 metros de altura.

El fiordo de Lyse no solo es largo y estrecho, sino que en determinados lugares es tan profundo como altas son las montañas. Aunque tiene una profundidad de solo 13 metros en su punto de encuentro con el mar junto a Stavanger, este fiordo llega a una profundidad de más de 400 metros bajo la Roca Preikestolen, conocida también como El Púlpito. Esta roca sobresale de la montaña y tiene una caída libre de 604 metros de altura.

La otra visita conocida en el lugar es el monte Kjerag, que está al sur del fiordo, en Rogaland. En la parte occidental de la meseta, hay una roca de 5 m³ encajada en una grieta a 1.000 metros sobre el fiordo.

El fiordo de Lyse, sólo para personas sin vértigo. (Archivo)

DEATH VALLEY

Ubicado al sureste del estado de California, en Estados Unidos, el Death Valley o  Valle de la Muerte es un sitio desértico de la cuenca Badwater y posee el punto de menor elevación de todo el país: 86 metros por debajo del nivel del mar. Paradójicamente está tan solo a 136 kilómetros al este del Monte Whitney, el lugar con mayor altitud del país del Norte.

Las temperaturas rozan los 57 grados en verano y la ausencia de estaciones de servicio en todo el desierto, son un llamado de atención para los viajeros que buscan llegar hasta allí.

Sin embargo, descubrir el Death Valley no es tan peligroso como antaño, cuando los mineros lo cruzaban a pie sufriendo un verdadero infierno. Hoy, la aventura por carretera nos lleva a lugares como la depresión de Badwater, la Paleta del Artista o las dunas del desierto. Aunque no lo parezca, en este valle hay mucha vida.

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