En el extremo noroeste de La Rioja, muy cerca del límite con Chile, se encuentra uno de los escenarios naturales más impactantes del país. Corona del Inca, también conocido como Incapillo o Inca Pillú, es una antigua caldera volcánica que alberga una laguna alimentada por el deshielo de glaciares permanentes y es considerada el lago navegable más alto del mundo.
El sitio se encuentra en el departamento Vinchina, a unos 140 kilómetros de la localidad de Jagüé y a aproximadamente 550 kilómetros de la ciudad de La Rioja. El acceso solo es posible durante la temporada habilitada, entre diciembre y abril, siempre sujeto a las condiciones climáticas.
El origen de Corona del Inca está vinculado a una antigua erupción volcánica explosiva que dio lugar a una enorme caldera. Con el paso del tiempo, esa depresión se llenó con agua proveniente del deshielo de glaciares permanentes, formando un paisaje de características únicas rodeado por algunos de los volcanes más altos de Sudamérica, como el Monte Pissis (6.882 metros), el Bonete y el Veladero.
La expedición comienza antes del amanecer desde Vinchina o Alto Jagüé, el último poblado antes de internarse en la cordillera. Desde allí, los visitantes recorren un exigente circuito en vehículos 4×4 que atraviesa escenarios naturales de gran belleza, como la Quebrada del Peñón, la Reserva Provincial Laguna Brava —hábitat de flamencos rosados— y la Pampa del Veladero, donde sobresalen los característicos “penitentes”, formaciones de hielo esculpidas por el viento y la radiación solar.

El tramo final del recorrido exige ascender por caminos de montaña de alta dificultad, cruzando cauces del río Veladero y transitando senderos de arena húmeda y pendientes pronunciadas. Una vez alcanzado el borde del cráter, quienes participan de la travesía pueden descender a pie hasta la orilla de la laguna para contemplar de cerca uno de los paisajes más sorprendentes de la cordillera riojana.
La experiencia está orientada a viajeros con experiencia en alta montaña, ya que demanda una importante preparación física, aclimatación previa, equipamiento específico y asistencia con oxígeno debido a la elevada altitud. Por razones de seguridad, las autoridades recomiendan realizar el recorrido exclusivamente con agencias o guías habilitados.
Además del atractivo principal que representa el cráter, la zona ofrece actividades como trekking de altura, expediciones en vehículos 4×4, fotografía de paisajes extremos, observación de glaciares y recorridos combinados con otros destinos emblemáticos de la región, como el Monte Pissis y la Reserva Laguna Brava.
Por su combinación de geología, paisajes de alta montaña y condiciones extremas, Corona del Inca se convirtió en uno de los destinos más exclusivos del turismo de aventura argentino. La inmensidad de la cordillera, la presencia permanente de hielo y volcanes de casi 7.000 metros de altura convierten la travesía en una experiencia única para quienes buscan descubrir uno de los rincones más extraordinarios del país.