martes, 22 noviembre, 2022
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Un show repleto de plumas

La observación de aves además de ser una actividad de bajo impacto y de real conexión con la naturaleza nos permite conocer su rol en el ambiente, revalorizándolo como indicador de un medio saludable, promoviendo a su vez actividades de turismo sustentable y ecoturismo. Están los que lo hace en forma lúdica y quien hace caza fotográfica de aves.

De acuerdo a los datos que se conocen, en todo el planeta el movimiento de personas en torno al avistamiento de aves se calcula en algo así como 80 millones de viajeros, casi un 3% del total de la masa de viajeros mundial. Y en cuanto a las aves, siempre hablando de especies, se calculan que son unas 10.000 las que pueblan el planeta, mientras que en Argentina rondan las 1.100.

Lo atractivo de la disciplina es que no requiere grandes destrezas físicas y esto permite aglutinar grupos heterogéneos compuestos por adolescentes, jóvenes y adultos mayores. Tanto el otoño como la primavera, son épocas recomendadas para los paseos. Y esto contribuye no sólo a los menores costos, sino también a la posibilidad de hacer caminatas casi exclusivas y en mayor soledad.

CHUBUT

La provincia de Chubut tiene diferentes zonas donde las aves dicen presente, y en gran variedad. La región denominada Comarca de los Alerces despliega todo el encanto de los paisajes patagónicos y es uno de los lugares con bellezas naturales para desarrollar el turismo activo. Las características del clima y suelo propios de la Comarca, lo convierten en un sitio privilegiado para la observación.

En toda la región es posible diferenciar biomas tan diversos como la estepa, el más extenso a lo largo de la Patagonia; bosques en la Cordillera y el Parque Nacional Los Alerces; de alta montaña, como es el caso de La Hoya y el cerro La Torta; ambientes humedales y ambientes urbanos. Cada uno de ellos alberga una amplia diversidad de aves propias de la transición entre el bosque y la estepa.

Puntualmente Trevelin y sus parajes se encuentran ubicados en un lugar único para la observación ya que cuenta con zonas de ecotono, que es la transición entre la eco región de la estepa y el bosque andino patagónico y zonas de bosques y humedales. Hay registradas alrededor de 200 especies.

En la Laguna Brycham, a 5 km. del área urbana, se pueden observar gran variedad de aves acuáticas como el cisne de cuello negro, pato barcino, pato maicero, pato overo, coscoroba, gallaretas, macá, gaviota capucho café, entre otros. Camino al Parque Nacional Los Alerces, sobre la ruta 71, se encuentra la laguna Terraplén, un espejo de agua enmarcado por hermosas montañas y con gran diversidad de aves acuáticas.

En lo que respecta al circuito Parque Nacional Los Alerces, tiene una distancia de 3,5 km. y se realiza por el sendero que cruza la pasarela del río Arrayanes y bordea el río Menéndez hasta llegar a Puerto Chucao. En la pasarela, ya se pueden observar especies como el Martín pescador, biguá y macá. Picoleznas, rayaditos, carpintros, chucaos, los quetro valador y varias aves acuáticos dicen presente y acompañan en todo momento al turista.

CÓRDOBA

En la provincia de Córdoba se han registrado más de 440 especies de aves. A lo largo del año podemos se puede observar y fotografiar aves residentes y otras migratorias, entre las cuales se encuentran especies exclusivas o endémicas y otras que están en peligro de extinción a nivel nacional o global.

La existencia en la provincia de variados ambientes y condiciones climáticas permite el desarrollo de distintos tipos de vegetación, situación que determina la gran diversidad de avifauna que presenta la región.
Uno de los lugares increíbles de la provincia es Ansenuza, el parque nacional más nuevo del país y que constituye una Área Natural Protegida que comprende más de 660 mil hectáreas. Abarca la laguna Mar Chiquita o Mar de Ansenuza.

La zona posee gran diversidad ambiental. Además del gran espejo salino, contiene cauces de ríos, otras lagunas, playas barrosas, matorrales de arbustos y cardones, bosques chaqueños, pastizales y sabanas.

Es un paraíso para la observación de aves. En Ansenuza se encuentra el 60% de las especies de aves migratorias y playeras del país y se destaca por la gran cantidad de flamencos australes que lo habitan. También se distinguen águilas negras, garzas y cisnes de cuello negro, así como falaropos, que llegan en bandadas partiendo desde Canadá.

Pero hay mucho más para conocer. Surcada por diversos arroyos de agua cristalina que nacen en las inmediaciones, la región de la Pampa de Achala es un sitio de gran interés. Su corazón es el Parque Nacional Quebrada del Condorito.

En él se encuentra una población estable de la especie más emblemática de América del Sur, reconocida como el ave voladora de mayor envergadura alar del mundo: el Cóndor Andino. Además, entre pastizales y bosquecillos de altura, conviven aves endémicas (especies únicas a nivel mundial) como el “Canastero pálido”, el “Canastero Serrano”, el “Gaucho Cola Blanca”, la “Remolinera Chocolate y la Loica Común”, entre otras.

El tucán, esa especie amigable que resalta en Iguazú. (Turismo Argentina)

MISIONES

La selva misionera es uno de los mejores lugares de Argentina para ver aves. Hay unas 500 especies, incluyendo tucanes, colibríes, bailarines, tangarás, yacutingas, vencejos de cascada y águilas crestadas. 

La profusión de colores, cantos y aleteos constituyen, por un lado, una oportunidad única de observación y, por otro, generan un desafío constante aún para el observador más experimentado. La provincia cuenta con 70 áreas naturales protegidas en todo su territorio.

Iguazú es bien conocido por sus cascadas, pero menos personas son conscientes de que la zona también alberga una gran variedad de aves. Hay mucho por conocer en este rincón del país. Dependiendo la época del año se pueden ver, como el tucán en sus cinco variedades, el vencejo que es el ave que anida detrás de los saltos de agua, la urraca o los Colibríes.

Dentro de la ciudad de Puerto Iguazú, en tanto, está el Jardín de los Picaflores, un espacio ideal para el avistaje y exploración de las plantas y animales autóctonos de la región. Se trata del único espacio turístico de la avifauna americana que se dedica a alimentar a estos pequeños pájaros, una tarea que desarrolla desde hace más de 25 años.

Actualmente el predio cuenta con un área de relajación y contemplación de estas aves. Se identifican al menos ocho especies diferentes y más de 150 ejemplares de picaflores, entre otros pájaros que se alimentan de semillas y frutos en plena libertad.

También se destaca en el territorio el Parque Provincial Salto Encantado, un refugio de muchas especies. Surucuá Común, Surucuá Amariilo las cinco especies de tucanes y vencejos le dan color y música al lugar. Mientras que el Parque Provincial Moconá, más allá de su famoso salto, es otro sitio que rodeado de naturaleza el viajero largavista en mano puede descubrir un mundo de plumas. Un consejo, eso sí, no es fácil pajarear en la selva, por eso es mejor hacerlo al amanecer o atardecer y con guía.  

SALTA

En la provincia norteña existen alrededor de 640 especies, un 65% del total de la variedad que hay en el país. Además, posee la mayor concentración de Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICAS) de Argentina, debido a la diversidad de ambientes, que van desde la Puna y los Altos Andes a la Selva de Yungas y el Monte Chaqueño.

En la Quebrada del Toro, Sierra de Santa Victoria, Luracatao y sectores de los Valles Calchaquíes, se observa una importante variedad de especies de distribución restringida y discontinua: la palomita ojo desnudo, varias clases de canasteros, la monterita serrana y el jilguero corona gris. Por su parte, las Yungas salteñas han sido identificadas como un área de endemismo de aves a escala global. A este grupo pertenecen ejemplares como el fiofío plomizo, el picaflor frente azul y el loro alisero, entre otras especies.

También se destaca como trascendental para el avistaje el área de bosques selváticos del río Bermejo y la cuenca del río Seco, donde habitan grandes águilas selváticas como poma, solitaria, crestada real y el águila viuda.

Desde el Club de Observadores de Aves de Salta (COA), destacan que la provincia tiene 10 ó 12 endemismos, especies que sólo se dan en esos lugares, como sucede con el ganso salvaje, que sólo está en el mundialmente conocido Bañado del Quirquincho y que se creía extinguido. Otros de los endemismos más atractivos son “el guacamayo verde, que también se creía extinguido, y el cerquero amarillo, que habita la zona de Rosario de la Frontera”.

La tangara golondrina, también denominada azulejo golondrina. (Turismo de Misiones)

BUENOS AIRES

La provincia de Buenos Aires también tiene su mundo plumífero por rescatar. Punta Rasa y Bahía Samborombón son dos de los destinos preferidos por quienes aman la observación de aves, ya que cada año miles de individuos de varias especies migratorias llegan desde lugares tan lejanos como Canadá para alimentarse y reproducirse. Además, el paisaje es de una gran belleza: las costas del mar y del Río de la Plata se funden, generando rías e intermareales llenas de vida.

La reserva natural Punta Rasa está a 10 km de San Clemente del Tuyú, en el extremo sur de la bahía de Samborombón. Acá el viajero puede encontrar una de las paradas más importantes de las aves migratorias que llegan desde el Hemisferio Norte en verano y desde el Sur en invierno. En marzo, desde el Faro San Antonio, se pueden ver bandadas de hasta 20 mil ejemplares de gaviotines golondrina y disfrutar de las vistas panorámicas.

En tanto, en medio de la región del Delta, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos tiene miradores, senderos y puntos panorámicos para ver aves. Tiene lagunas, bañados y bosques ribereños donde habitan unas 250 especies. Dos de sus especies más buscadas son el frutero azul y la pajonalera pico recto.

Martín Pescador, en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos. (Turismo Argentina)

Equipo básico para el avistaje

Elementos. Guía de aves del lugar, binoculares y libreta. Las guías incluyen fotos, dibujos y descripciones de cada especie, y se consiguen en librerías. En binoculares, se recomiendan tres tipos: 7×42, 8×30 y 10×50.

Horarios. Los mejores momentos son a la mañana temprano, hasta antes de las 10, o al atardecer, luego de las 17. Igual depende la época del año.

Vestimenta. Vestirse con ropa cómoda y de colores apagados, evitar accesorios ruidosos o brillantes y usar botas de goma por si hay que caminar en zonas con agua.

Silencio. En lo posible, formar grupos de no más de tres personas, hablar siempre en voz baja y entrenar los oídos; la primera pista de un ave cercana suele ser su canto.

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