martes, 22 noviembre, 2022
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Colores, inmensidad y paisajes solitarios atrapan en la ruta 41

La ruta nacional 41 es considerada la más bonita de Santa Cruz y, entre Monte Zeballos y Los Antiguos, ofrece las mejores vistas de la zona cordillerana, con coloridos y solitarios paisajes volcánicos y de montaña, que contrastan con espejos de agua y una nutrida fauna ideal para la observación.

La gran variedad paisajística es consecuencia de las diferentes altitudes y de los distintos niveles de humedad que atraviesa ese trayecto de unos 55 kilómetros de ruta de ripio, en un trazado sinuoso muy cercano a la frontera con Chile.

La ruta parte de Los Antiguos y es un recorrido ideal para quienes llegan hasta esta localidad conocida por sus exquisitas frutas finas. La 41 sale al lado del Puente Jeinimeni, es de ripio y en algunos casos somete a pruebas la mejor caja de cambios. Pero a poca velocidad y con mucha precaución se puede llegar a destino.

El recorrido de sur a norte por la ruta más alta de la provincia comienza en el Mirador del Río Jeinimeni, con una vista panorámica del lago Buenos Aires y la localidad de Los Antiguos, además del límite natural entre ambos países.
Una parada importante es la de La Colorada, un sitio especial para la pesca con mosca, con un atractivo paisaje, donde se puede transitar el cañadón junto al río Jeinimeni desde el lado argentino.

Majestuosa, desmesurada, aparece a los pocos kilómetros la cordillera de los Andes. La estepa empieza a quedar atrás y aparecen las Toscas Bayas, formación geológica de roca sedimentaria. Se trata de un paredón rocoso con diversos tonos rojizos, que constituye un sitio especial para los amantes de la geología.

La formación de piedra conocida como Castillo, conformada por rocas volcánicas y semejante a una de esas construcciones medievales, es otro de las propuestas de este tramo de la Ruta 41.

El viaje es también propicio para observación de aves, como cóndores, águilas, caranchos, chimangos, cauquenes, loicas, diversidad de patos, pájaros carpinteros y martinetas, además de otras especies de la fauna patagónica, entre ellas zorros grises y colorados, piches y pumas.

El kilómetro 55, en el final del trayecto, es un buen lugar para tomar un descanso y observar y disfrutar de la naturaleza a orillas del puente del arroyo Lincoln, sobre un bosque de lengas y ñires.

El Cerro Boleadora, desde donde se puede ver el Monte Zeballos y la Cascada de Deshielo, a un kilómetro de El Portezuelo y a 1.490 metros sobre el nivel del mar, es el punto más alto del recorrido y completan los atractivos de este segmento de la ruta nacional 41.

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