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Sueños de playa

Bahamas, playas de lujo

Nassau, la capital de la isla de Nueva Providencia, la más visitada de todas las Bahamas, constituye el pulmón económico y político de la isla y el rincón ideal para desconectar durante las vacaciones y disfrutar de reclamos como la oferta cultural de su casco viejo, su gastronomía o sus impresionantes playas de aguas turquesas.

La urbe, bajo dominio británico, que finalizó en 1973 con la Declaración de Independencia, invita a pasear en carruaje haciendo parada en espacios tan populares como el Museo de los Piratas, el Palacio del Gobernador, el Parlamento, la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Historia o la Plaza Rawson Square.

Si el plan en la ciudad es familiar, resulta recomendable visitar el parque acuático de Atlantis y Dolphin Cay o nadar con delfines y leones marinos en el Blue Lagoon Island. Mientras que otra opción es una excursión hacia los cayos de las Exumas o un tour en Fast Ferry hacia Harbour Island.

Sin embargo, todos los que llegan hasta esta tierra piensan en sol y arena. Y está muy bien que así sea. Entre resorts de lujo, los arenales paradisíacos ofrecen una variada gama de alternativas. Una de las mejores playas es Atlantis, que se encuentra el complejo turístico Atlantis Paradise Island Resort. Sus aguas son calmadas y el ambiente es perfecto para pasarlo en familia. Un dato curioso es que tiene el casino más grande del Caribe. Otra buena opción es Playa Paradise, el “lugar preferido” por James Bond, ya que en el Hotel One & Only Ocean Club se grabó la película Casino Royal estrenada en 2006.

República Dominicana, una joya amable 

Punta Cana ya es un clásico para turistas argentinos. (Turismo República Dominicana)

Entre reliquias patrimoniales, museos con historia, gastronomía, playas paradisíacas y la amabilidad de su gente, República Dominicana recibe cada año a millones de viajeros que llegan hasta allí para combinar el mejor sol con un pasado colonial que quedó marcado en las construcciones.

Santo Domingo no sólo es la capital del país sino el corazón turístico que se extiende por una cuadrícula formada por pocas y pequeñas calles adoquinadas y salpicadas de joyas arquitectónicas de los siglos XVI al XX. Entre vendedores ambulantes y puestos callejeros, se destaca el Parque Colón, una plaza poblada de árboles y palomas, abrazada por la arquitectura colonial y dominada por la estatua del descubridor. Justo al lado espera, la Catedral, con más de 500 años de antigüedad, techos de estilo gótico y pinturas al óleo del período colonial. También resulta interesante visitar el Alcázar de Colón, un palacio de estilo gótico y renacentista construido en 1512 por Diego, el hijo de Colón, y su esposa, María de Toledo, sobrina del Rey de España.

Entre las céntricas calles de la capital, los visitantes encuentran también la Fortaleza Ozama, la primera estructura militar permanente construida por los españoles en América a principios del siglo XVI; y el Museo de las Casas Reales, que ofrece un recorrido por la historia del país, desde 1492 hasta su independencia de España en 1821.

Pero a dos horas de allí, el viajero comienza a respirar a pleno el verano. En Punta Cana se congregan parte de los más de 1.600 kilómetros de costa y 400 kilómetros de playa de los que presume la República Dominicana. Entre complejos hoteleros de lujo, esta zona de arena blanca y aguas turquesas conquistan hasta aquel que no llega con ánimo de pasar horas recostado sobre una reposera. Por la noche, además, de disfrutar de tragos y comida típica, se puede bailar al ritmo del merengue en los numerosos locales que hay en la ciudad.

 

Puerto Rico, colonial y bella

Esta isla de poco más de 160 km de largo por 60 km de ancho, esconde playas más amplias y seductoras con una capital, San Juan, que encierra entre sus calle adoquinadas un pasado rico en historia.    

Entre bares, clubes nocturnos y casinos, el Viejo San Juan es el sitio ideal para salir a caminar y perderse entre sus secretos. Calles con adoquines, coloridos edificios coloniales españoles y sitios icónicos del siglo XVI, conforman un sitio ideal para parejas y familias que llegan hasta este país de más de 500 km de costa. En la ciudad más grande de Puerto Rico, se destacan imperdibles como El Morro y La Fortaleza, enormes fortalezas con vistas panorámicas del océano, y el Paseo de la Princesa, en el borde costero.

A la hora de conocer sus playas, una de las más elegidas (y considerada entre las mejores del mundo) es Flamenco, en la isla de Culebra. Rodeada de verdes montañas y palmeras, y adornada de increíbles arrecifes de coral, también es muy conveniente por sus servicios y áreas para acampar.

Otras buenas opciones son Playa Sucia (La Playuela), un paraíso de aguas con arena blanca y hermosos tonos de azul turquesa y azul marino, y La Monserrate, ideal para pasar el día y rodeada de una impresionante montaña.

Islas Vírgenes, arena y buceo

El buceo es una atracción en Islas Vírgenes. (Archivo)

Más de 50 islas y cayos componen el archipiélago caribeño de las Islas Vírgenes, situado al este de Puerto Rico, y que actualmente se dividen en dos conjuntos territoriales: las Islas Vírgenes de Estados Unidos y las Islas Vírgenes Británicas. El nombre de los territorios de ultramar fue otorgado por Cristóbal Colón quien, según cuenta la historia, se acordó de las supuestas 11.000 vírgenes que acompañaban a Santa Úrsula, mártir que sufrió la ira de los hunos tras decidir no casarse con un príncipe pagano.

Compuestas por tres islas principales -Saint Croix, Saint Thomas y Saint John- y otras islas menores, las Islas Vírgenes de Estados Unidos cuentan con una población de unos 109.000 habitantes, la mayoría de ellos de origen africano.

A nivel turístico, la isla de Santa Cruz se destaca principalmente por la bahía Salt River, un parque nacional histórico que, según los historiadores, coincide con el lugar exacto donde Colón pisó tierra por primera vez en el territorio, en 1493. El museo de la plantación Estate Whim y el Fuerte Frederik, así como las bahías Coakley y Chenay, figuran entre los principales atractivos de esta isla de tan solo 45 kilómetros de ancho por 11 de largo.

En Saint John, los interesados en el buceo pueden visitar el monumento nacional de arrecife de coral y recorrer más de 5.650 acres (23 kilómetros cuadrados) habilitados bajo del mar para disfrutar de la rica vida marina de esta región caribeña.

Situadas al norte de las Islas Vírgenes de EE.UU., el territorio británico de ultramar está constituido por unas cuarenta islas que tienen poco más de 27.800 habitantes. Tórtola (la más poblada y su capital), Virgen Gorda, Anegada y Jost Van Dyke son las islas más distinguidas de este territorio que tiene en el turismo su mayor fuente de ingresos. Ese turismo llega atraído básicamente por la pesca, el buceo, la vela y otros deportes acuáticos, así como por la ausencia de una industria que mueva cantidades ingentes de turistas, lo que da cierta sensación de exclusividad.

Colombia, un mar a puro color

San Andrés, agua cristalina e historia de Piratas. (Turismo Colombia)

San Andrés es una auténtica isla del Caribe y la más grande de las que forman parte del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, frente a las costas de Centroamérica. Se destaca por su mar de siete colores desde el azul intenso a un verde aguamarina y fue declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco para proteger las formaciones coralinas, manglares y áreas de bosque seco tropical.

Aunque queda a 780 kilómetros de Colombia, pertenece a este país, aunque eso ha generado polémica a lo largo de la historia. Rodeados de barreras coralinas, barcos fantasmas y aguas de tan poca profundidad que permiten cruzar de costa a costa a pie como hacían los antiguos piratas que navegaron por esas aguas, este sitio es muy elegido por viajeros de todo el mundo.

Además del famoso mar de 7 colores, en esta isla resaltan las actividades como kitesurf, windsurf, jetski y buceo para maravillarse con sus arrecifes de coral. Más allá del agua turquesa y arena fina, es una opción para el turista que busca salir de compras, ya que la isla es un territorio libre de impuestos. Se pueden conseguir maquillajes, perfumes, bebidas alcohólicas, chocolates, juegos de sábanas y tecnología a buenos precios.

Una visita imperdible es “El acuario”, también conocido como “Rose Cay”, que encierra en sus bajas aguas un sinfín de peces de colores y decenas de rayas de inusitada mansedumbre que se acercan a los turistas con la esperanza de recibir un aperitivo por parte de unos visitantes miedosos ante la posibilidad de acariciar el lomo viscoso del animal y hasta de cogerlo con las manos.

A la hora de comer abundan las preparaciones con pescados y frutos de mar. Se pueden probar caracoles, langostas, camarones, cangrejos y truchas, acompañados con arroz de coco, patacones (plátanos verdes fritos), yuca y ñame.

Jamaica, arena y mucho reggae

Con el cariño de la gente que se palpa a cada paso, Jamaica, la isla del Caribe que es independiente del Reino Unido desde 1962, tiene playas con aguas cálidas y turquesas y una ciudad como Montego Bay, un importante puerto de cruceros con varios complejos hoteleros. Entre las playas populares se encuentran Doctor’s Cave y Walter Fletcher, hogar de un parque de atracciones.

Cuna del reggae, que es Patrimonio de la Humanidad desde 2018, esta nación también encuentra atractivos en Kingston, su capital. Centro comercial, administrativo y cultural de la isla, fue fundada en 1692 después de un terremoto devastó la capital de Port Royal. Aquí, los turistas pueden visitar los museos Bob Marley y Peter Tosh y aprender sobre estos dos artistas del reggae: qué representaron, de dónde vinieron, el contexto político y cultural en los que se desenvolvieron, o su legado musical.

Ubicada en la costa oeste, la playa de Siete Millas es sin duda una de las mejores y más populares. Con las arenas blancas y brillantes aguas color turquesa, la animada ciudad de Negril se encuentra en un extremo de la playa y tiene decenas de bellísimos bares y restaurantes para disfrutar.

Popular entre los lugareños y los turistas, la playa de James Bond es idílica, con un ambiente muy relajado. La playa lleva ese nombre porque Ian Fleming, el autor que escribió las novelas de James Bond, solía pasar mucho tiempo allí.

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