martes, 27 octubre, 2020
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Villavicencio: una reserva con historia

Tras recorrer unos 20 kilómetros del “Camino del año” -ya que los conocedores dicen que cuenta con 365 curvas- desde Uspallata hasta el Hotel Villavicencio, se llega hasta esta majestuosa y soberbia construcción inaugurada en 1940. Con un estilo europeo y una arquitectura alpina normanda, el edificio consta de 30 pequeñas habitaciones con baño privado y agua termal encada una de ellas. Funcionó hasta 1978, aunque todavía hoy sigue siendo un destino elegido por los turistas que llegan hasta Mendoza.

El hotel está inmerso en medio de unas 70.000 hectáreas que conforman la Reserva Natural Villavicencio, de donde se obtiene el agua mineral, y que se creó allá a principios de siglo para preservar tres tipos de ambientes: cardonal, monte y puna (el sector más austral). Trepa desde los 900 metros hasta los 3100 en la Cruz de Paramillos, donde termina y es hogar de una gran diversidad de fauna.

Cuenta la historia, que hacia 1835, Charles Darwin se aloja en la posta de Villavicencio y allí descubre el bosque de araucarias fósiles, que tuvo relevancia en la construcción de su teoría evolucionista. En 1902 empresarios franceses se hicieron cargo de la explotación de las aguas termales, y un año después junto al médico mendocino Lucio Funes, crean la sociedad Unión Villavicencio S.A. para comercializar la venta de las aguas naturales de manantial.

El famoso camino que conduce hasta el hotel. (Turismo las Heras)

Años después comienza la construcción del primer hotel Estación Termal de Villavicencio, que fue modelo en esos años pero del cual no quedan rastros. En 1934 el empresario Ángel Velaz adquiere las tierras e inicia la construcción del Nuevo Hotel Termas de Villavicencio. La zona adquiere gran renombre y esplendor con su apertura en la primavera de 1940. Fueron años de mucha popularidad hasta que su cierre llegó en 1978.

La Reserva hoy es hogar de más de 320 especies de flora y unas 250 de fauna, entre las cuales se encuentran cuatro monumentos naturales provinciales: el guanaco, la mara -también llamada “liebre patagónica”, el cóndor andino y el suri cordillerano, junto a dos especies en peligro de extinción, que son el gato andino y águila coronada.

El área de Villavicencio que incluye al antiguo hotel de las termas locales fue declarada Reserva Natural Protegida por la provincia de Mendoza en septiembre de 2000, y en 2017 fue registrado como Sitio Ramsar por la convención internacional creada en la ciudad iraní que le da el nombre, para la protección de humedales de importancia mundial.

Otros galardones son su inclusión en la Red de Refugios de la Fundación Vida Silvestre, la declaración de interés educativo por el Programa de Educación Ambiental de Mendoza, y ser considerada Santuario de Cóndor Andino en la Red Estratégica de Conservación de esa especie de la provincia, junto a la Bioandina.

El interés inicial y principal de los turistas que la visitan son las instalaciones del antiguo hotel, que ahora se conocen como “La casita del agua”, y la capilla aledaña, junto a experiencias de trekking arqueológico, cabalgatas y mountain bike por varios senderos, en todos los casos con observación de flora, fauna y vistas panorámicas.

Para adaptarse al contexto sanitario actual, sus responsables establecieron un protocolo de turnos y cupos, sólo para turismo interno mendocino, con circuitos señalizados en una sola dirección, para evitar la cercanía entre los visitantes, sólo por los principales atractivos: los jardines del hotel, la capilla y los senderos de interpretación vaquerías.

De visita

Los visitantes deben adquirir un ticket anticipado, de manera online (en www.rnvillavicencio.com.ar), que tienen que exhibir en su teléfono en el acceso a la Reserva, donde se les toma la temperatura y deben completar una declaración jurada sobre su situación.

También se diseñó un circuito autoguiado, en un solo sentido, en el que el turista puede seguir las pautas de circulación mediante un folleto que se le entrega en la entrada, junto a un mapa del recorrido, lo que se complementa con la cartelería instalada en todo el trayecto.

La reserva tiene unas 250 especias faunísticas.

El predio pertenece Aguas Danone Argentina y la responsable de la reserva, Silvina Guidici, manifestó que en estos 20 años, “además de la conservación, preservación e investigación, (la empresa) centró su esfuerzo en la recuperación del patrimonio histórico y cultural”.

Dentro de la Reserva hay restos de instalaciones jesuíticas, como hornillos de fundición; el Monumento de Canota, que data de 1930 y marca el punto donde se dividió el ejército de San Martín en su campaña libertadora; hallazgos de Darwin de 1835, y un bosque de araucarias fósiles.

Guidici mencionó tareas realizadas para “la mejora constante y sostenimiento del Monumento de Canota, la restauración de la fachada completa del Hotel Villavicencio y de la Capilla, la generación de senderos y mejoras en el centro de interpretación Vaquería, y la reactivación del Parador Villavicencio con una propuesta más saludable y acorde al lugar”.

La Reserva Natural Villavicencio es uno de lugares más elegidos por quienes visitan la provincia por las variadas actividades que ofrece y la posibilidad de contacto con la biodiversidad del lugar.


El dato

Proceso del agua

El agua Villavicencio se obtiene de la reserva. Por gravedad, el agua de la lluvia y la nieve se filtra desde los picos de los Andes hasta el interior de la montaña a través de las rocas. Recorre grandes profundidades, donde se carga de minerales y finalmente aflora en forma de manantial a 1750 metros, pura y natural. El único proceso que se realiza, antes del embotellamiento, es de filtrado.

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