Jujuy

Jujuy, tierra de múltiple colores

La provincia del norte del país tiene un interminable itinerario de lugares para conocer. Construcciones de adobe, raíces originarias y paisajes únicos.

El pasado colonial de la provincia de Jujuy se refleja en sus antiguas iglesias, algunas de ellas rodeadas de cerros coloridos que se alzan entre los pueblos. Los mercados artesanales, la comida autóctona y los parques que allí se encuentran, son excelentes recorridos para transitar acompañado de la simpatía de los pobladores. Son muchos los secretos y aún más los rincones que se pueden descubrir en una visita a fondo a este territorio norteño del país.

 

MAIMARÁ

En el corazón de la Quebrada

Siguiendo la ruta 9, los 168 kilómetros de extensión de la famosa geografía quebradeña deslumbran a cada paso con bellos paisajes, un patrimonio cultural único y costumbres bien marcadas.

Aunque en los últimos años las áreas públicas de turismo de Jujuy vienen redoblando esfuerzos para promocionar los atractivos de las regiones de los valles, la puna y las yungas, los inolvidables paisajes de la Quebrada de Humahuaca con su rosario de encantadores pueblos y caseríos diseminados entre los cerros siguen siendo, por lejos, el principal atractivo de esta provincia norteña y uno de los polos de atracción turísticos más importantes del país.

Yungas jujeñas, un verde tesoro

Valles, bosques, arroyos y selvas junto a una gran diversidad de aves para descubrir en el norte de Argentina.

Hogar de los paisajes más diversos, Jujuy es dueña de una naturaleza exuberante y las huellas de la historia habitan en cada uno de sus rincones. Tradiciones ancestrales y horizontes impactantes se combinan para construir un destino soñado para las vacaciones invernales.

Valles, bosques, arroyos y selvas forman parte de las siempre verdes yungas jujeñas, que están ubicadas en el sector oriental de la provincia. Un espectáculo que invita a cortar con la rutina y tomar un ameno descanso de mitad de año.

Naturaleza multicolor en la Quebrada de Humahuaca

Desde la capital jujeña hasta La Quiaca. Un recorrido entre tradiciones ancestrales, paisajes increíbles y los sabores del noroeste argentino.

Por Fernando Delaiti, especial desde Jujuy // Todo recorrido por la Quebrada de Humahuaca estará aparentado con los colores. La tierra rojiza, montañas en tonos púrpuras, ocres y marrones, ríos y lagunas azulados, y el verde que acompaña a cardones y cerros, hacen que luego de la visita a estos más de 150 kilómetros de valles y picos de Jujuy, nada volverá a ser como antes. La conexión entre la naturaleza, tiempos pasados y la Pachamama, convierten al noroeste argentino en un lugar ideal para entender nuestro orígenes.   

Hornaditas, corazón de la Quebrada

A pocos kilómetros de Humahuaca, este poblado jujeño de pocas familias permite conocer a fondo las costumbres locales, visitar sitios arqueológicos y descubrir pinturas rupestres.

Cuenta la historia que en el año 2002 Clara Lamas, pastando sus cabras, se topó con un grupo de turistas varados sobre la ruta, quienes habían perdido el transporte que los llevaría a una localidad vecina. Como hacía frío y la espera sería extensa,  los invitó a su casa a tomar una taza de mate cocido caliente. El grupo, aceptó. Maravillados por la atención, esa noche se alojaron en Hornaditas. Al día siguiente, antes de partir, fascinados por haber compartido un poquito de la vida cotidiana de la familia, los turistas alentaron a Clara para que recibiera turistas.

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Fecha de hoy

19/06/2018

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