Oslo se conoce pedaleando

La capital de Noruega apuesta cada vez más a decirle adiós a los automóviles. Kilómetros de rutas para recorrer en bicicleta y descubrir su historia y naturaleza.

Oslo es la capital y la ciudad más cara de Noruega, un país que se toma en serio el medio ambiente. Cada vez es más difícil ver autos a nafta, y los eléctricos ganan terreno a paso agigantado. Es que ser ecológico tiene premio en el país. Según explican, los coches eléctricos no pagan ni tasas, ni estacionamiento y pueden recargarse gratis. Sin embargo, los que no lo son, deben pagar una especie de peaje para circular por la capital.

Más allá de esto, Oslo mantiene una fuerte disputa con los automovilistas y busca una forma de expulsarlos del centro de la ciudad, lo que provoca la ira de quienes denuncian una "guerra al coche" liberticida.

Y si bien le cierra las puertas a los autos, Oslo no está poniendo en práctica la prohibición total de circular en el centro, planteada en un primer momento, y que debía estar operativa en 2019. Sin embargo, la ciudad ha ideado una serie de medidas igualmente disuasorias: supresión de 700 plazas de estacionamiento, una delimitación de zonas que hace imposible recorrer el centro en vehículo, peatonalización de calles o multiplicación de los peajes urbanos.

Como resultado, el tráfico, incluyendo el de los populares autos eléctricos, se ha reducido a la mínima expresión en una zona de 1,9 km2, el centro, donde viven unas 5.500 personas y trabajan 120.000.

Designada "capital verde de Europa" en 2019, Oslo pretende purificar su aire, hacer que la ciudad sea más habitable con más actividades culturales y limitar sus emisiones de CO2, que proyecta reducir un 95% antes de 2030. Así, marca un camino que otras ciudades como París, Madrid, Bruselas o Helsinki están siguiendo, alejándose de la lógica del "todo para los coches".

El sistema público de alquiler de bicicletas es muy completo y los viajeros suelen aprovecharlo. Cuenta con más de cien estacionamientos repartidos por toda la ciudad, lo que permite hacer interesantes recorridos.

En ese sentido, en pleno centro un punto de referencia es la avenida Karl Hans Gate, rodeada de los edificios más emblemáticos de la capital. Entre ellos se destacan la catedral gótica, el parlamento, la universidad y el teatro nacional, pero también de numerosos comercios, cafés y discotecas. Este recorrido desemboca en el Palacio Real, construido entre 1824 y 1948 y que es la residencia oficial de los reyes Harald y Sonia. Está rodeado de amplios jardines abiertos a todos aquellos que quieran hacer una caminata o darle a los pedales.

Del centro y pedaleando 6 kilómetros se puede llegar hasta la popular playa de Huk, en la península de Bygdoy. Zonas de arena combinada con césped, hacen un lugar ideal para descansar, tomar sol y aprovechar alguna de las duchas al aire libre. Y si optás por recorrer la península de Bygdoy, al acceder por la ruta principal te toparás con la granja real, con sus vacas pastando tranquilamente en las praderas que la rodean. Un poco más adelante, se sitúa la residencia de verano de los reyes de Noruega. Y una posibilidad es llegar a alguno de los museos más conocidos, como el Popular Noruego, el Kon-Tiki o el de Barcos Vikingos.

No muy lejos del Palacio Real se encuentra el famoso Parque Vigeland, que recibe más de un millón de visitantes al año.  Desde el hogar de los reyes de Noruega se accede atravesando las tranquilas calles del barrio más exclusivo de la ciudad y sus casas de madera típicas de principios del siglo pasado. El excepcional parque escultórico es el trabajo de toda una vida de Gustav Vigeland (1869-1943), con más de 200 esculturas de bronce, granito y hierro forjado. Vigeland fue también el diseñador del conjunto arquitectónico del parque.

Otros aventureros aprovechan un recorrido algo más largo, de 8 kilómetros, para llegar al Maridalsvannet, el lago más grande del municipio. En sus aguas nace el río Akerselva, que cruza la ciudad hasta llegar al fiordo de Oslo y marca la división entre el este y el oeste de la capital noruega. Es muy recomendable también recorrer el fiordo de Oslo en uno de los ferris o, para los ciclistas, tomar alguno de los que trasladan a alguna de las islas más cercanas a la ciudad para recorrerla a través de su espesa vegetación.

 

El dato

El servicio Oslo Bysykkel (oslobysykkel.no) está disponible desde las 6 de la mañana hasta medianoche todos los días entre abril y noviembre, debido a que la nieve suele cubrir las calles fuera de este período.  Dispone de más de 100 puntos y existen pases de un día (US$ 6) o una semana (unos US$ 25) que se pueden adquirir a través de la propia web del servicio o la oficina de turismo de la ciudad. Al adquirir las tarjetas hay que dejar un depósito mediante tarjeta de crédito, para cubrir la posible pérdida o robo de la bici.

 

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Cuánto cuesta

Los pasajes aéreos desde Buenos Aires a Oslo arrancan en los US$ 900 con escalas. Un paquete con vuelo y hotel por persona para una semana ronda los US$ 1500.

 

Cuándo ir

Si uno puede elegir, los mejores meses para viajar son entre junio y agosto, ya que es cuando las temperaturas son más altas, aunque en ningún momento llega a hacer demasiado calor. El invierno puede resultar atractivo para los interesados en contemplar la Aurora Boreal.

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Fecha de hoy

16/11/2018

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