Valladolid, tierra de ilustres

La ciudad española, con fuertes vínculos con Colón, Felipe II y Cervantes, se caracteriza por sus aires renacentistas, las tradicionales tapas y sus históricos museos.

La española de Valladolid se consolida cada vez más como un destino de turismo interior con un crecimiento del número de visitantes. Pero también  la ciudad del río Pisuerga, con su casco antiguo con aires renacentistas, es una gran opción para los turistas del mundo que buscan una mezcla ideal de edificios emblemáticos con una rica gastronomía.  Por eso Valladolid, quien en 2011 fue elegida “la ciudad mejor iluminada del mundo”, es el segundo destino de Castilla y León en atraer viajeros, solo por detrás de Salamanca, y el turismo crece por encima de la media autonómica y nacional, por lo que se ha convertido en una fuente de crecimiento económico y del empleo.

Quien fuera la capital de España por un breve período entre los años 1601 y 1606, se caracteriza además de por sus variadas tapas, por contar con teatros, auditorios e históricos museos. Es que por estas tierras nacieron, vivieron o murieron personajes ilustres como Cristóbal Colón, Felipe II, Miguel de Cervantes Saavedra, el poeta José Zorrilla y el novelista miembro de la RAE, Miguel Delibes Setién.

La ciudad goza de una intensa vida cultural gracias a su condición de sede universitaria, así como a eventos tales como la Seminci, la Semana Internacional de Cine, cita imprescindible del calendario cinematográfico español o el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle. En la plaza de la Universidad, se levanta el bronce de Cervantes, que vivió de niño y también en el momento más importante de su carrera literaria, entre 1604 y 1606, cuando dio los retoques finales a la primera parte del Quijote. La visita a la casa-museo permite conocer, a través de enseres y mobiliario de la época, el modo de vida de una familia hidalga del XVII.

Frente a la estatua, se alza la Universidad, cuya fachada barroca se encuentra decorada con diversos símbolos académicos y refleja la importancia cultural de Valladolid, donde ardió en 1809 la última cárcel de la Inquisición. También se destaca allí el colegio de Santa Cruz que, además de albergar una valiosa biblioteca, constituye una de las primeras muestras del Renacimiento español.

Desde la plaza de Portugalete, se aprecia un edificio que interrumpe de golpe, como cortado por una guillotina. Se trata de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio emblemático a pesar de que nunca llegó a completarse. El diseño original del proyecto fue encargado por el rey Felipe II al arquitecto Juan de Herrera en el siglo XVI. El fallecimiento de ambos dejó, por falta de fondos, inacabado el templo, cuyo cuerpo central no fue inaugurado hasta 1668. Años después, en 1730, se finalizaron las obras de la fachada principal. En el interior catedralicio, la capilla mayor alberga un magnífico retablo realizado por Juan de Juni en 1562.

A un paso de la catedral, arranca la calle Angustias, en cuyo número 1 se sitúa el magnífico Teatro Calderón. Avanzando por esta misma calle y entre rincones señoriales que invitan a la fotografía constante, se llega a la plaza de San Pablo, donde uno se topa con el palacio de Pimentel, donde nació el 21 de mayo de 1527 Felipe II, actual sede de la diputación provincial. Cabe destacar también para recorrer el palacio de los Marqueses de Valverde, del siglo XVI, y el del banquero Fabio Nelli, edificio de impronta clasicista comenzado a construir en 1576. Ocupa este recinto el Museo de Valladolid, que exhibe una colección de muebles, esculturas, pinturas y piezas de cerámica.

Siempre en torno a la plaza de San Pablo, otra visita imperdible es el Palacio Real, del siglo XVI, que fue la residencia de Felipe III mientras Valladolid fue la capital de España. El otro lado de la plaza se halla ocupado por la iglesia de San Pablo, cuya fachada es una filigrana gótico-isabelina, tan fascinante como su interior catedralicio. En esta iglesia fueron bautizados los monarcas Felipe II, Felipe IV y Ana Mauricia de Austria –la reina de Los Tres Mosqueteros-; recibieron sepultura el infante Alonso, el rey Juan II y la reina María de Portugal.

Justo detrás se encuentra el Museo Nacional de Escultura, que atesora una de las mejores colecciones de toda Europa y, posiblemente, la mejor colección de madera policromada del continente. Con un fondo compuesto por más de 3 mil piezas, destaca su impecable catálogo de talla en madera de los siglos XIII al XVIII, donde no faltan los grandes maestros universales del género.

Por la calle de Felipe II y su prolongación, se llega hasta la Plaza Mayor, el punto de reunión preferido de los vallisoletanos y que data del siglo XVI. El espacio que hoy ocupa surgió como plaza del mercado en la baja Edad Media, zona de mercaderes, oficios y festejos. Después del incendio que arrasó el centro de la ciudad en 1561, comenzó la reconstrucción. En uno de sus lados se alza el Ayuntamiento, edificio de principios de siglo que se encuentra coronado por la torre del reloj. En las calles aledañas aparece un buen número de casonas y palacios. Y por muchas zonas nuevas que se instalen en la ciudad, los alrededores siempre serán el lugar por excelencia para salir de tapas.

Otro sitio que acapara a los turistas extranjeros es la Casa-Museo de Colón, una construcción realizada 1965 según el modelo de la vivienda de su sobrino, Diego Colón, en Puerto Rico. El actual palacio exhibe diversas piezas y documentos relacionados con el comúnmente denominado “descubrimiento de América”. De la Valladolid decimonónica se conserva la casa natal de uno de sus personajes más ilustres, José Zorrilla. La vivienda, que permanece abierta al público, recoge diversos efectos personales, muebles y documentos pertenecientes al escritor romántico.

 

TU GUÍA

Cómo llegar

Un vuelo desde Buenos Aires a Madrid parte desde los 900 dólares. De la capital española se puede tomar un tren y tras una hora de viaje se llega a Valladolid: costo 36 dólares.

 

Dónde dormir

Para una escapada de fin de semana la mejor opción es buscar un hotel cerca de la Plaza Mayor. Una habitación para dos personas arranca en los 60 dólares por noche.

 

Cómo moverse

La ciudad cuenta con una de las mejores flotas de colectivos. Al ser pequeña, manejarse en taxi no es tan costoso. La otra opción es usar el Vallabici, un moderno sistema de préstamo de bicicletas que llega a todos los puntos.

seccion: 

video

Descargá el suplemento

Fecha de hoy

13/12/2018

tweets recientes