Doha, rascacielos en el desierto

Un viaje a la capital de Qatar representa una excelente introducción al mundo árabe. Aquí se combina las tradiciones con la elegancia y el lujo de los edificios interminables.

A diferencia de Dubai, ciudad sin recursos y altamente endeudada, Doha es la capital de Qatar, un país con unas reservas de más de 15 mil millones de barriles de petróleo. Con una economía antaño basada en la pesca, dejó atrás su dependencia del sector primario y de la recolección de perlas para florecer gracias a las reservas del oro negro. Antiguo protectorado británico por su situación estratégica, se trata hoy en día de una de las naciones más prósperas del planeta y, de hecho, ostenta la mayor renta per cápita del mundo.

Doha descansa en una pequeña península en el Golfo Pérsico a lo largo de la bahía de Doha, muy cerca del desierto. Ciudad moderna, hoy apunta su estrategia a seguir atrayendo firmas internacionales, turismo y negocios. Con sus espectaculares rascacielos, un elegante paseo marítimo y sublimes centros comerciales, es posiblemente el mejor destino de la región para combinar modernidad con tradiciones árabes.

Un buen inicio para adentrarse en la cultura local es recorrer el Souq Waqif, el colorido zoco (así se los denomina a los mercados tradicionales de los países árabes) que nos hará retroceder al pasado con sus callejuelas con aroma a cardamomo. En las calles cubiertas encontrarás comercios de ropa, telas, animales o antigüedades, mientras que la calle principal rebosa de bares, restaurantes y terrazas que por la noche tienen un ambiente magnífico. El zoco lleva siglos en este emplazamiento, pues aquí era adonde los beduinos acudían a intercambiar sus ovejas, cabras y lana. A finales del siglo XX creció hasta convertirse en un destartalado laberinto de callejas, y en un momento estuvo a punto de ser condenado a la demolición.

Muy cerca de Souq Waqif, está el fascinante zoco de los halcones, donde se vende toda clase de objetos relacionados, desde burkhas (caperuzas) hasta hubaras (plumas). Durante la temporada que va entre octubre a marzo también se pueden observar decenas de halcones peregrinos y otras variedades tranquilamente posados en sus plataformas.

Otra de las visitas imperdibles es al Museo de Arte Islámico, de entrada gratuita, obra del genial chino Pei, el mismo que hizo la pirámide de vidrio del Louvre.  Levantado en una isla construida para este fin en medio de una gran extensión de césped y árboles ornamentales, este monumental museo tiene forma de fortaleza posmoderna, con apenas ventanas (para reducir el consumo energético) y un foso “virtual”. El museo ofrece muestras de arte permanentes y otras itinerantes del siglo VII al XIX, que incluyen desde manuscritos hasta cerámicas y textiles del amplio legado árabe. En el último piso funciona el restaurante Idam, del reconocido chef francés Alain Ducasse, y en la planta baja, una cafetería con grandes ventanales al golfo y al skyline del centro financiero.

A pocos metros, está la avenida costanera Corniche, que integra el paseo marítimo de la ciudad.  Ideal para caminarlo a cualquiera hora del día, son 6 kilómetros que van desde el museo hasta el centro financiero, donde los edificios parecen desafiar las leyes de la física por sus formas y altura. Aunque hay que tenerle respeto a las famosas tormentas de arena que pueden arruinar el paseo, en el recorrido se puede disfrutar del Monumento de la Perla, una fuente homenaje a los orígenes de la economía qatarí. También sobre Corniche, para los amantes del fútbol, se puede apreciar una estatua de la mascota del mundial que se disputará en este país en 2022.

La Fortaleza Al Kout o Fuerte de Doha es un sitio ubicada cerca del centro de la ciudad donde se preservan artesanías tradicionales de innegable belleza. Es un fuerte de estilo morisco y también exhibe piezas de tecnologías antiguas del desierto que nos ilustran sobre la capacidad de los habitantes de la región para adaptarse a las inclemencias de la zona.

Capítulo aparte se merece el City Center. Alejado varios kilómetros del centro histórico de la ciudad, el “nuevo centro de la ciudad” es un complejo de rascacielos con una arquitectura magnífica. Sin ser tan altos ni espectaculares como los de Hong Kong, lo cierto es que son más llamativos que los de Dubai y Abu Dhabi (y son una imagen preciosa desde la zona antigua).

Mientras que quienes decidan tomar contacto con el desierto pueden hacer una excursión de medio día. A una hora de la ciudad, después de atravesar kilómetros de refinerías celosamente vigiladas, la ruta termina y empieza la aventura. Subirse a camellos para la foto y dar una vuelta, pasear en las 4x4 para derrapar por las dunas de hasta 60 metros de altura, son solo algunos de los atractivos de esta zona.

 

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Cuánto cuesta

Los vuelos desde Buenos Aires a Doha arrancan en los U$S 1750. Tienen al menos una escala y se tarda en total más de 24 horas.

 

Dónde dormir

En Doha predominan los hoteles de lujo, aunque también hay otros más tradicionales y sencillos que son más baratos. Dormir en parte antigua puede costar unos U$S 85 la noche, mientras que arranca en U$S 170 la zona de negocios.

 

Cómo llegar

Para llegar a la ciudad desde el aeropuerto lo ideal es tomar un taxi. Es clave regatear el precio. Suelen pedir mucho pero en general los taxis son baratos, ya que son uno de los principales productores mundiales de petróleo.

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Fecha de hoy

21/08/2018

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