Termas y naturaleza en Pueblo Belgrano

A dos kilómetros de Gualeguaychú, esta villa entrerriana sorprende por las variadas opciones recreativas y la variada gastronomía.

A sólo dos kilómetros de Gualeguaychú, en el camino hacia el Puente Internacional San Martín que une con la República Oriental del Uruguay, Pueblo Belgrano atrae con su propuesta para el turismo familiar de disfrute y descanso. Esta “nueva villa turística” del sur de Entre Ríos, sorprende por las variadas opciones recreativas que ofrece para disfrutar durante ésta época del año.

Unida a Gualeguaychú por el enorme espacio verde conocido como Parque Unzué, que bordea el río convirtiéndose en un paseo para todo público, su complejo termal es una de las atracciones más conocidas.  

Entre sus colores ocres y amarillentos, para aprovechar con toda la familia están las excursiones náuticas que parten de la zona del Puerto de Gualeguaychú, ya sea en lancha, catamarán o velero. Algunas opciones recorren el río Gualeguaychú y otras llegan hasta la draga hundida en el río Uruguay.

El ecoturismo es una alternativa ideal para compartir un buen momento. Las actividades de senderismo y avistaje permiten la contemplación del mundo que habitamos y el reconocimiento de la naturaleza que nos abraza. Senderos del Monte -ideal para practicar safaris fotográficos y avistajes de flora y fauna- es una de las siete áreas naturales protegidas de la región. Está ubicada más allá de Pueblo Belgrano, camino a Ñandubaysal, y puede visitarse diariamente, aunque con contacto previo con el guía del lugar.

El típico paisaje entrerriano también brinda un placentero circuito de trekking en el bosque nativo del Parque Florístico, un humedal semioculto en el extremo noreste del Parque Unzué, recortado por el sinuoso cauce del río Gualeguaychú y los arroyos El Zapallo y La Avispa. Otros encantadores escenarios al aire libre proporcionan las reservas naturales El Potrero de San Lorenzo -un emprendimiento privado, conformado por esteros, espinales, arenales, un bosque fluvial y un humedal- y las playas de arena y arboledas del balneario Cerros Indios, sobre la costa del río Uruguay.

Más allá que Semana Santa sea la fecha más elegida para conocer los secretos del turismo religioso, el paseo hacia el Vía Crucis que se alza en la extensión del Parque Unzué es visitado todo el año. Integrado por esculturas gigantes que recorren las catorce estaciones, ese camino de la cruz, es parte importante también de la propuesta turística de esta villa. También reúne a cientos de visitantes la Feria de Artesanos y Productores, ubicada en la plaza principal, una escala ineludible para comprar algún bordado, tejido, creaciones en herrería artística, alfajores, o licores artesanales.

Pero si de estómago se trata, la producción de vinos y espumantes es otra de las sorpresas que depara esta localidad. A 15 kilómetros del casco urbano, la bodega Finca Altos del Potrero organiza visitas gratuitas al viñedo con degustación, que se inician a las 11 de los sábados, domingos y feriados. El paseo guiado entre las plantaciones -que ocupan una hectárea- permite apreciar el verde intenso de los varietales viognier, cabernet franc y sauvignon blanc. Sus vinos pueden encontrarse en comercios y espacios gastronómicos regionales, pero también pueden catarse in situ. La familia Ianni es muy buen anfitriona y espera a los visitantes en el viñedo con historias y sabores. 

 

TU GUÍA

Cuánto cuesta

Una cabaña con todos los servicios para 4 personas ronda los $2.200 por día. Una habitación doble en una posada parte de $ 1.500. La entrada al complejo Termas del Gualeguaychú es de $ 250. Picnic en el viñedo Finca Altos del Potrero con picada, empanada y vino, $ 300.

 

Qué comer

Algún plato a base de boga, surubí, dorado, pejerrey, pueden degustarse en el ambiente característico y familiar de la parrilla del pueblo o al aire libre y con vista al río en el parador del balneario Ñandubaysal.

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Fecha de hoy

09/12/2018

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