Argentina a pura acción

Desde buceo con lobos marinos hasta tirarse de un puente, Argentina ofrece lugares para enfrentar desafíos intensos. Un repaso por el turismo aventura que tantos adeptos tiene.

Si bien el trekking o el rafting son las modalidades que cuentan con mayor cantidad de adeptos, sobre todo porque cuentan con circuitos con niveles de baja dificultad,  últimamente crecieron las preferencias por actividades más riesgosas como el canopy, bungee jumping o parapente. Y en nuestro país, hay destinos de turismo aventura para todos los gustos.

 

BUCEO

Si bien la “capital nacional del buceo” es Puerto Madryn, hay otros destinos del país donde practicar este deporte. Pero en la ciudad de Chubut, la belleza submarina en sus aguas, encuentra la presencia de los lobos marinos de manera constante. En Golfo Nuevo se realiza un trayecto que no dura más de 25 minutos y permite acercarse a la zona de lobos para realizar la inmersión. Para buzos deportivos, hay excursiones diurnas y nocturnas, en arrecifes naturales y artificiales de aguas frías, naufragios históricos y modernos, de aguas profundas y someras. De hecho, hay un barco pesquero de 78 metros que puede recorrerse en Golfo Nuevo. Y otro servicio son los cursos de buceo, orientados a las personas que se inician en la actividad o que ya son buzos y quieren continuar su educación, ascendiendo niveles y mejorando su performance, con certificadoras internacionales que permiten bucear en cualquier lugar del mundo.

En tanto, el Lago Los Reyunos, en la provincia de Mendoza, tiene buenas profundidades para realizar todo tipo buceo con visibilidades promedio de 6 metros, agua color turquesa y hermosos paredones enmarcados por imponentes montañas. Mientras que muchos optan por las aguas frías del Nahuel Huapi en Bariloche, otros se inclinan por llegar hasta la neuquina Villa Traful para descubrir en sus profundidades el bosque sumergido que esconde el lago Traful.

 

TREKKING

Si bien las caminatas pueden encontrar diferentes geografías a lo largo del país, hay ciudades que se destacan y reúnen a los más fanáticos de esta práctica. Tal es el caso de El Chaltén, considerada la “Capital nacional del trekking”, con los cerros Fitz Roy y Torre como marco. Aquí hay desde circuitos autoguiados de 5 kilómetros, a verdaderas expediciones como las que se hacen al Monte Fitz Roy,  situado en la frontera entre Argentina y Chile. Esta imponente y algo peligrosa montaña de 3405 metros de altura, tiene una expedición que dura entre 3 y 8 días, dependiendo de los gustos de cada explorador.

Otro escenario es el volcán Lanín, en Junín de los Andes. El verano es una época ideal para desandar los 60 kilómetros que separan la montaña de 3.776 metros de altura de esa pintoresca ciudad de Neuquén, adentrarse en el Parque Nacional Lanín y animarse a encarar un circuito de trekking y escalada por la ladera del macizo. Y en Córdoba, se destacan las caminatas en el Uritorco y en Los Gigantes.

Aunque muchos optan por el Cerro La Horqueta y sus más de 4 mil metros de altura. En el sector de Los Molles, Mendoza, se puede realizar esta caminata de cuatro días y de dificultad media, que te llevará a conocer los hermosos paisajes de la cordillera de Los Andes trasandinos.  Mientras que los que quieren tener contacto con el hielo se animan a caminar, durante unas siete horas, sobre el Glaciar Perito Moreno en El Calafate. Una experiencia única.

 

PARAPENTE

El parapente es un deporte que en nuestro país tiene lugares muy diferentes para practicarlo: montañas, sierras o costas. Pero no sólo puede practicarse desde las alturas: con un motor, en la modalidad llamada paramotor, se puede volar también en la llanura.

Para muchos “la capital” del parapente nacional es Loma Bola, en las alturas de San Javier, a 25 kilómetros y unos 800 metros más alto que la ciudad de San Miguel de Tucumán. Allí hace más de 20 años que se practica el vuelo libre, en condiciones climáticas y paisajísticas inmejorables.

Otro lugar impresionante para el vuelo en parapente es Merlo, en San Luis: desde el Camino al Filo hay más de un punto de despegue, a casi mil metros de altura sobre la llanura al pie de la sierra. No menos privilegiada es la capital mendocina, cuya plataforma es el Cerro Arco a pocos kilómetros del centro y con casi mil metros de altura sobre el llano, aire diáfano y calmo.

También Salta tiene un punto de partida espléndido en el cerro Elefante, en San Lorenzo, a minutos de la ciudad. En Córdoba, uno de los puntos más tradicionales es Cuchi Corral, muy cerca de La Cumbre.; mientras que la capital riojana tiene una plataforma estupenda en el cerro de la Cruz, mil metros más alto que la ciudad.

BUNGEE JUMPING

El bungee jumping es un deporte extremo que consiste en hacer un salto al vacío desde una considerable altura, sea un puente, plataforma o grúa, generalmente con una conexión desde los tobillos a una cuerda elástica, que permite, primero caer acelerando, luego amortigua la caída y provoca así una serie de rebotes. En Argentina no es muy encontrar esta práctica, aunque siempre hay lugares que sí la tienen.

Si la idea es sentir la máxima de las adrenalinas, hay que viajar hasta el puente del dique Cabra Corral, 70 km al sur de la ciudad de Salta. Propone un salto de 40 metros de altura sobre las aguas, con la opción de tocar o no el agua en la caída, antes de ser “rescatado” por una embarcación. Hay desde salto simple hasta alternativas que combinan con otras actividades como puenting (salto sujeto de un arnés a la cintura, a manera de péndulo humano).

Justamente el puenting tiene otro lugar que desde hace años realiza saltos. Está en Cacheuta, a pocos kilómetros de Mendoza capital, y tiene una caída de unos 20 metros, en un ambiente de montaña y rodeado de hermosos paisajes.

 

PARACAIDISMO

Para tirarse en paracaídas los requisitos son tener mínimo 16 años y pesar, como máximo, 90 kg. Consiste en un vuelo en avión de 25 a 30 minutos, hasta llegar a los 3000 m. de altura, momento en el que se salta del avión con un instructor. La caída libre dura de 30 a 35 segundos, y una vez abierto el paracaídas, el vuelo se extiende por 4 a 6 minutos, para finalizar en un suave aterrizaje. 

Lobos es una de las ciudades que ha picado en punta en el país, y cuenta con aviones propios habilitados por Fuerza Aérea. Los saltos tándem o de bautismo del Club Escuela de Paracaidistas Argentinos, CEPA, comienzan con una breve charla explicativa en el aeródromo y al avión, que en unos 20 minutos llega a la altura acordada. Se salta unido al instructor, y a los 1.500 metros de altura -que se alcanzan en un minuto de caída libre- se abre el paracaídas para continuar descendiendo suavemente entre 6 y 10 minutos más.

Además en el Aeroclub de Chascomús, la escuela cuenta con tres aviones Cessna 182 de 230 caballos de fuerza que ascienden hasta 3700 metros con capacidad para cuatro personas. Mientras que en Santa Fe, en el Aeródromo de Esperanza, frente al Club de Planeadores de esa localidad, también hay saltos desde las alturas.

 

RAFTING

El rafting es un deporte en equipo que se practica con diversos niveles de dificultad dependiendo de la bajada del río. En algunos casos, suelen plantearse desafíos extremos y en lugar de usar el habitual gomón o balsa, la travesía se realiza en un kayak. Pero claro que también hay infinitas opciones para principiantes, cuyo único requisito es saber nadar.

Los ríos navegables de montaña son los escenarios ideales para deslizarse sobre las aguas en gomones. Dos de los ríos más populares para el rafting son el Atuel y el Mendoza, en la provincia homónima, pero también es muy recomendable el río Manso, con sus aguas verdes, en el inigualable paisaje del Parque Nacional Nahuel Huapi. Otros circuitos imperdibles son el Cañón del río Juramento, en Salta; el río Aluminé, en el norte de la provincia de Neuquén; y el río Corcovado, casi al límite con la frontera chilena, en Chubut.

El grado de dificultad en el rafting se clasifica de acuerdo a los ríos y va de I a VI, siendo este último de gran riesgo hasta para los más expertos. Y entre los elementos básicos de seguridad figuran remos, cascos, chalecos salvavidas, chaquetas secas y hasta trajes de neoprene, en algunos casos.

 

ESCALADA

La escalada es una de las actividades de turismo aventura en Argentina que ha tenido un crecimiento exponencial en las últimas décadas, no sólo por él número o de adeptos sino por la cantidad de sitios y lugares para escalar, que se han diseminado por todo el territorio. Es una  disciplina para la que se necesita una experiencia considerable para practicarla. Además de asimilar los conceptos teóricos de las técnicas, también resulta necesario tomar en cuenta nociones meteorológicas, del viento y de las fases o estado de las montañas.

Aquellos que deseen comenzar a instruirse, cuentan la posibilidad de hacerlo en paredes artificiales, ideales para principiantes, como en Alta Gracia, Córdoba; o en el Club los Pehuenes, en Bariloche.

El Cerro Tuzgle, ubicado en la provincia de Jujuy, comprende uno de los espacios preferidos por los amantes de la escalada. Más específicamente al norte del volcán que lleva el mismo nombre, pueden encontrarse más de 100 boulderes y 30 vías y muchas otras paredes volcánicas. El Cerro Chaltén, junto a los otros cerros situados en la zona, como el Fitz Roy, Cerro Torre y Cerro Pier Giorgio, también son sitios ideales para los aficionados en el país.

Finalmente, otras opciones interesantes son el Cerro Tres Picos, en el Sistema Ventania de la provincia de Buenos Aires, o el Champaquí, de 2770 metros de altura y que está ubicado en el cordón montañoso de Sierras Grandes, en el Valle de Calamuchita.

 

TIROLESA

La tirolesa es una disciplina deportiva que une las copas de los árboles a través de cables de acero y que nació en las selvas tropicales de Costa Rica, pero en Argentina tiene varios circuitos para desafiar la adrenalina. Uno de ellos se encuentra en la localidad neuquina de Villa La Angostura. Allí, uno de los canopy o tirolesa más largo de Sudamérica, con una extensión de 1600 metros de recorrido y 50 de altura, representa una oportunidad única para atravesar a toda velocidad y con los ojos bien abiertos el paisaje majestuoso del bosque andino patagónico.

En tanto, en medio de la naturaleza de la que es parte el cerro San Javier, a pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán, existe la tirolesa Imanay. Con 500 metros de largo resulta una de las más largas de Argentina. Es que hay una que le compite: la súper tirolesa en La Cumbrecita, con un recorrido también cercano a los 500 metros y  más de 50 metros de altura sobre el río.   

Otra espectacular y que genera tensión a cada segundo está en San Rafael, Mendoza. Construido en su totalidad sobre las aguas del lago ubicado en el Embalse Valle Grande, en el Cañón del Atuel, el lugar ofrece la posibilidad de “volar” sobre ese espejo celeste rodeado de un entorno de gran belleza. Los recorridos constan de cables, ubicados a distintas alturas y en 7 ramos distintos.

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Fecha de hoy

16/11/2018

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