Los caminos de “las villas” patagónicas

Entre bosques y lagos, la provincia de Neuquén atrae cada verano a miles de viajeros cautivados por sus aldeas salidas de un cuento de hadas.

Neuquén es una de las provincias más destacadas de la Patagonia, ya sea por sus majestuosos paisajes, su ruta del vino o sus pintorescas villas, ideales para recorrer en familia, practicar deportes, pescar o tomar unas vacaciones en completo relax. Villa Pehuenia, Villa Traful y Villa La Angostura son tres buenos ejemplos de la fuerte identidad cordillerana que se respira por estas latitudes.
Villa Pehuenia cuenta con algo más de 1.600 habitantes y tiene la particularidad que desde cualquier rincón las vistas son perfectas. Y más allá del paisaje, esta villa de montaña marca estilo con casas de madera y piedra, y sus calles empedradas. 

La majestuosidad de la naturaleza y los servicios de gran nivel hacen de este sitio un lugar que ofrece infinidad de posibilidades. Desde la práctica de deportes náuticos como rafting, kayak en los ríos y lagos de la zona, entre los que se destaca el río Aluminé. También se pueden realizar paseos en embarcaciones medianas con y sin motor por sus lagos.

Otra buena opción es hacer el Circuito Pehuenia, un recorrido de 130 kilómetros y cinco lagos. Los locales suelen decir que es como una versión de la Ruta de los 7 Lagos, con menos espejos de agua pero unos km más para andar. Un imperdible paseo entre bosques de pehuenes, ñires y lengas permite conocer los lagos Aluminé, Moquehue, Norquinco, Nompehuen y Pulmarí así como el Cerro Bella Durmiente y los magníficos petroglifos desde el mirador Piedra Pintada.

La localidad tiene además en uno de sus principales atractivos al Parque de Nieve Batea Mahuida, administrado exclusivamente por la Comunidad Mapuche Puel. En ese destino invernal, la comunidad indígena ofrece pases en medios de elevación, confitería y restaurante, alquiler de equipos de esquí, snowboard y trineos y la escuela de esquí con instructores.

En tanto, su propuesta culinaria se basa en productos regionales como chivito, ciervo, trucha, pera, carnes vacunas y de cordero, frutas finas, miel, hongos, quesos y alimentos ahumados y, como producto distintivo, el uso del piñón, fruto de la araucaria o pehuén, en lengua mapuche. La Ruta Gastronómica consiste en que cada uno de los restaurantes del lugar deben ofrecer una especialidad propia para diversificar la oferta y presentar una amplia variedad de platos para los turistas. A esto hay que sumar las muy ricas cervezas artesanales reconocidas en la región.

Pueblo Andino

Villa Traful, fundada en la década del 30, es una de esas localidades que supo mantenerse intacta, haciéndole frente al paso del tiempo con sus calles de tierra y exceso de tranquilidad. Ubicada en la costa sur del lago del mismo nombre, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi y con 740 habitantes, es un lugar que le otorga al turista todo lo que necesita, pero sin “demasiadas luces” que lo atosiguen.

Además del Bosque Sumergido, otro imán para el turismo es el producto de pesca "Salmón de Traful", algo que distingue al pueblo de otros de las mismas características paisajísticas de la zona. También se pueden hacer reparadoras cabalgatas y avistajes de cauquenes, carpinteros gigantes y cóndores.
El Bosque Sumergido, es un atractivo natural producido por el desplazamiento de las placas tectónicas que provocaron el desmoronamiento de una parte de la ladera boscosa en el fondo del lago. Allí se encuentran sumergidos ejemplares de hasta 30 metros de altura de cipreses que permanecen de pie y no se descomponen debido al frío las aguas, como ocurre con la turba. El bosque se encuentra en la costa norte del Lago Traful y se lo puede observar tanto desde la superficie, en paseos embarcados, gracias a la transparencia del agua, como en excursiones de buceo con guías locales.

Si la idea es caminar y escalar, el Cerro Negro y Monje es la meta, con tres horas de caminata por bosques, ñires arrasados y desierto, hasta alcanzar los 2.000 metros sobre el nivel del mar. En Villa Traful también hay una importante concentración de pinturas rupestres, cercanas al arroyo Verde, y cascadas, como la Coa Co y la Co Lemu, de aguas tan frías como transparentes.

 

Un clásico

La tercera de las villas por conocer en Neuquén es La Angostura. Fundada oficialmente en mayo de 1932 con la inauguración de la estación radiotelegráfica Correntoso, su nombre se debe al istmo o angostura de la península de Quetrihué donde se encuentra el bosque de arrayanes. Esta cálida aldea cordillerana cuyas edificaciones construidas en piedra y madera están en armonía con la naturaleza, cuenta con bellísimos espejos de agua de origen glaciar para sentarse a apreciar.

Entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes, o viceversa, a lo largo de 110 kilómetros, se puede recorrer el Camino de los Siete Lagos. Una de las excursiones preferidas del viajero es conocer la inmensidad del lago Nahuel Huapi, que tiene una extensión de más de 550 kilómetros cuadrados.

El Parque Nacional Los Arrayanes, a 12 kilómetros de La Angostura, se puede visitar a través de una increíble travesía a pie o en bicicleta, aunque también se llega por medio de alguna embarcación que navega las aguas del majestuoso lago Nahuel Huapi. Este bosque es único en el mundo por dos razones: solo allí se encuentran ejemplares tan altos de estos árboles, de más de 15 metros de altura, y solo allí hay tanta cantidad de ellos.

Y antes del verano comienza la pesca deportiva, algo que atrae a fanáticos de todo el mundo que eligen las modalidades spinning, trolling o fly casting para sacar truchas arco iris, marrón, fontinalis y perca. 

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Fecha de hoy

13/12/2018

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