Puerto Deseado: desafío al natural

Actividades náuticas, pesqueras y ecoturismo son solo algunos de los imanes de esta localidad de Santa Cruz. Una vuelta entre acantilados, cañadones y una ría increíble.

La pequeña ciudad pesquera, al noroeste de la provincia santacruceña, sobresale en una escenografía casi irreal y poco frecuente en el entorno patagónico. Producto de su origen volcánico, que data de la era del jurásico, la misma que la de los dinosaurios, hace 500 millones de años. El resultado, un paisaje alborotado de profundos cañadones, costas escarpadas y una sucesión de islotes que se erigen imponentes desde las profundidades de un agua de verde turquesa profundo. Un estallido de belleza sin igual, que eriza los sentidos y colapsa las retinas de tanto encanto.

Caracterizado como uno de los paraísos naturales con que cuenta nuestro país, conserva lugares privilegiados donde los amantes del turismo de aventura podrán ser protagonista en la práctica de diferentes actividades náuticas, pesqueras y ecoturismo a través de trekking, adentrándose a conocer las cuevas que maravillosamente dejó al descubierto la naturaleza.

Uno de sus principales atractivos es la única Ría de Sudamérica, con 42 km de extensión, un accidente costero que además pone a la vista del turista toda la variedad faunística de la Patagonia atlántica, y en su fondo alberga restos de barcos siniestrados durante los primeros viajes de europeos a este confín del Mundo.

Se trata de una lengua de mar que se adentra al continente y llena un profundo cañón originado en el jurásico, que fue lecho del río Deseado hasta que este curso de agua dulce se secó unos 50 kilómetros antes de su desembocadura. Algunas aves, como pingüinos y gaviotas, ignoran a los humanos que caminan por su hábitat, mientras toninas y lobos parecen animarse con las visitas y rodean y acompañan los botes en que éstas recorren las aguas turquesas.

La ría es eje de la vida social, comercial y turística de Puerto Deseado, ciudad que creció sobre su margen norte, y si bien su extensión es de unos 50 kilómetros, es en su primera decena donde habita esta variada fauna -incluye unas 40 especies de aves- que llevó a declararla Reserva Natural Provincial.

Las excursiones en gomones semirrígidos parten de la zona del puerto y hacen un circuito que generalmente va hasta la boca de la ría en el mar abierto y luego recorre islas y la margen sur, con avistaje de fauna marina en las islas Chaffers, Elena, Larga y de Los Pájaros, en la que se desembarca y se recorre la playa norte. Hay recorridos para todos los gustos y para diferentes bolsillos, aunque si uno va con tiempo, y obviamente con plata, es bueno poder hacerlas todas porque a cada instante se descubre algo maravilloso. Estas islas están pobladas de pingüinos, lobos marinos de un pelo, aves de todo tipo y las simpáticas toninas overas, particulares delfines blancos y negros que juegan con las olas que genera la lancha.

En diagonal sureste desde el puerto, llegó a la isla Chaffers, para observar una colonia de blanquísimos gaviotines de cabeza negra y picos y patas naranjas, que parecían esperar sobre las rocas, siempre de frente al viento, para espontáneamente despegar en bandada, sobrevolar las aguas y volver a posarse en algún punto cercano. Cuando baja la marea, la Chaffers queda unida al continente, por lo que su denominación sería tómbolo, aunque en las cartas marinas figura como isla.

En los acantilados de la siguiente parada, Isla Elena, habita una de las especies más vistosas de la ría, el cormorán roquero, de cuerpo oscuro, cogote con manchas blancas, pico y patas naranja y grandes ojos azules bordeados de reflejos blancos como rayos. En parejas o grupos familiares, viven en nidos que arman con guano, lodo y ramas en los puntos más altos o cornisas y huecos de las paredes, donde a veces también se pueden ver cormoranes imperiales, de pecho y vientre blanco, ojos violetas y el penacho erguido en la testa. Pero el plato fuerte queda para el final: La isla de los Pájaros, donde se puede caminar cerca de la costa para no alterar a los pingüinos magallánicos, cuya característica es el doble collar que separa el negro de su cabeza, alas y lomo del blanco del pecho y vientre.

El peso de la historia

Históricamente se conoce que la ciudad surgió como un asentamiento de colonos dedicados a la cría de ovejas, con la llegada del Capitán Oneto en 1884. Pero adquirió verdadera relevancia con la construcción del ferrocarril en 1909. Sin embargo su descubrimiento se remonta alrededor de 1520, por Hernán de Magallanes, durante su travesía de circunvalación en busca del ansiado paso hacia el Pacífico.

Este majestuoso lugar fue sin dudas uno de los sitios de relevancia de la escena nacional durante las revueltas de la llamada Patagonia Rebelde, y con el paso de los años fue adquiriendo trascendencia con la creación del puerto cerca de 1928, reconocimiento que se elevó al convertirse en centro de recepción y distribución de materiales para la actividad petrolera de la región, apoyo para la actividad ganadera, con el trasladado de ganado en pie para ser manufacturado y para la industria ovina, tanto para la explotación de lana, como de carne.

Luego de un período de inactividad en 1983 el auge de la pesca en la zona y las políticas de promociones especiales para el sector, le dieron progresivo impulso a la reactivación del mismo. Hoy, el puerto y a través de él, la actividad pesquera, son dos de los pilares fundamentales de la actividad económica de la ciudad que, a través de un recorrido histórico, nos permite conocer la esencia de su vida social, política e institucional relatada desde sus museos.

Uno de ellos es el Coche Reservado 502, un monumento histórico provincial, que debe su valor a los hechos ocurridos en los años 1920 y 1921 en Santa Cruz (la Patagonia Rebelde). Luego de la clausura de la línea en 1978 y desmantelamiento del material rodante, una poblada deseadense lo rescata el en 1980 haciendo una movilización. El vagón histórico cubrió el tramo comprendido entre Puerto Deseado y Colonia Las Heras a 285 Km.

Otro imperdible es el Museo Mario Brozoski, donde se exponen 400 piezas rescatadas de la corbeta Swift que se hundió en la ría en 1770. Estas piezas se logran rescatar con el trabajo de los buzos, quienes comenzaron en 1982, lo que hace que sea un museo subacuático. Se exhibe una colección de artefactos y armas hechas en piedras como puntas de flecha, lanzas, boleadoras de Padre Molina, muestra fotográfica de antiguo pueblo de Cabo Blanco, maquinaria y piezas del Diario del Orden, muestra fotográfica de Puerto Deseado de los años 1900.

En tanto, la ex estación del ferrocarril, un edificio construido en 1909 para el tramo Ferroviario Puerto Deseado- Lago Nahuel Huapi con piedra de la zona labradas a mano por picapedreros yugoslavos, también es un imán para los viajeros. Su llegada y asentamiento fue un factor fundamental del progreso que cambió la fisonomía del lugar, por este medio llegaba la producción lanera del interior del territorio, aumentando así el volumen de embarque de la riqueza ganadera, que llevó a intensificar el tránsito marítimo. Actualmente se realizan exposiciones culturales, hay una muestra permanente de imágenes, mobiliario y maquinaria utilizada hasta el año 1978, momento en la cual fue cerrado.

 

Charles y sus pasos

Uno de los sitios imperdibles son los Miradores de Darwin. Llamados así en honor al naturalista que recorrió la zona en 1833 en su viaje a bordo del Beagle, se ubican al fondo de la ría, como una profunda grieta en mitad del llano. “No creo haber visto en mi vida lugar más aislado del resto del mundo que esta grieta rocosa en medio de tan dilatada llanura”, escribió en su diario el inglés.

Se trata de un conjunto de formaciones rocosas, producto del paso de las agua por el cañón del río Deseado. Se remonta la ría hasta su final en gomones semirrígidos y se navega por el cañón del Río Deseado. Luego se hace trekking hasta los miradores. Esta opción necesita de unas seis horas. Pero hay otra forma de llegar, y es por tierra. En ese caso se accede a través de la estancia La Aurora, a 70 kilómetros de Puerto Deseado y las opciones son recorrerlos en vehículos 4x4 o a pie. En total se demora unas cuatro horas.

Otra de las excursiones infaltables es la travesía hacia la Isla Pingüino, luego de recorrer los 21 kilómetros que la separan de Deseado, en un bote semirrígido. En su trayecto se ven toninas overas y lobos marinos en las mansas aguas y el sobrevuelo de gaviotas, petreles y algunos albatros gigantes. La gran atracción de esta isla son los pingüinos de penacho amarillo, ya que es el único lugar de América donde se encuentra esta especie, la más pequeña de la familia, de unos 45 cm de altura. También hay en Malvinas y en las islas subantárticas, pero aquí el turista no suele llegar.

Son pingüinos graciosos gracias a su aspecto punk. Entre octubre y abril unas mil parejas llegan hasta este remoto punto de la Patagonia para nidificar y cambiar sus plumas, después de haber pasado el invierno en los mares australes. Despreocupados de los humanos que los observaban de muy cerca, la mayoría armaba sus nidos con piedras, plumas y restos de la poca vegetación de la isla, mientras otros sólo permanecían parados marcando con celo su territorio. Uno pasa horas sacando fotos y buscando inmortalizar cada uno de sus simpáticos movimientos. Sobre todo en febrero, cuando las crías comienzan a dar sus primeros pasos.

Para el final dejamos la Reserva de Cabo Blanco, a sólo 88 km al norte de Puerto Deseado: un páramo de belleza extrema, llamado así, en referencia a la coloración con la que el guano de las aves tiñe las rocas. Hasta mediados del siglo XIX revistió importancia económica por sus salinas, hoy sólo queda como fiel testigo del paso del tiempo, un estoico faro. Un cúmulo de morros, islotes y dos caletas separadas por un istmo, que albergan uno de los mayores apostaderos continentales de lobos marinos de dos pelos. Además de visitar el lugar y extasiarse con su belleza extrema y la imponente presencia de los lobos marinos, se puede realizar un circuito pedestre a través de las 900 hectáreas que comprende el área de las Salinas. 

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Fecha de hoy

12/12/2017

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