Un paseo al interior de las catedrales

En el tradicional recorrido por los principales templos, que se realiza en Semana Santa, se puede incluir edificios emblemáticos, con historia y valor patrimonial.

Desde las pequeñas iglesias del Norte argentino, fruto muchas veces del impulso comunitario, hasta las grandes catedrales testigos del paso de la historia, los templos religiosos son un imán para los turistas que recorren ciudades en búsqueda se sorprenderse con estas construcciones. Si bien el país tiene cientos de magníficos edificios, hoy De Viaje te cuenta algunos secretos de los más imponentes, por su valor arquitectónico, su patrimonio y la importancia que tuvieron en las huellas del país.

 

Catedral de Buenos Aires

Ubicada frente a la Plaza de Mayo, la Catedral Metropolitana es la principal sede de la Iglesia Católica de Argentina, y guarda un largo derrotero en torno a su construcción. Es que el edificio actual es la sexta construcción que se realizó en este lugar desde la segunda fundación de la capital del país.

La primera construcción data de 1593 y la construcción definitiva comenzó en 1752 bajo la dirección del arquitecto italiano Antonio Masella y se terminó en 1852. Su estilo neoclásico es un perfil poco usado en las catedrales -se parece más a un templo griego-. Su fachada fue diseñada por los franceses Próspero Catelin y Pedro Benoit, quienes eligieron 12 columnas que simbolizan a los doce apóstoles.

Sin duda, una de las cosas que sorprende a quien la visita es la diversidad de estilos que es posible observar en su interior. Su nave central está próxima a los 100 metros de largo, y su piso, de especial belleza de mosaicos diminutos, tiene una superficie que se aproxima a los 3 mil metros cuadrados. Es uno de los pocos edificios catedralicios de Argentina que posee una nártex. Este consiste en un pórtico de entrada, cerrado, con lo que podríamos “llamar doble pórtico”, como si fuera un gran vestíbulo, anexo a las naves de templo. Aquí yacen, además, los restos del General Don José de San Martín.

 

Catedral de Córdoba

Iglesia matriz de la ciudad de Córdoba, es considerada la cuarta Maravilla Artificial de la provincia. Patrimonio y emblema, los planos de la Catedral datan de 1577 y empezó a construirse en 1599, aunque ese edificio original se derrumbó en 1677. Años después, en el mismo lugar, se inició la construcción de esta joya de la arquitectura colonial. Fue librada a los fieles el 25 de mayo de 1578 y consagrada en 1784.

En su frente no hay unidad de estilo, por haber intervenido distintos alarifes, pero se la reconoce como un magnífico monumento, único en el país. Para el arquitecto Jaime Roca, “el pórtico pertenece al renacimiento clásico. Las torres y cúpula son de un acento puramente barroco, con elementos indígenas en la decoración, mientras que los torreones de la cúpula le dan un carácter románico español. En las torres y en la cúpulas se advierte el arte indoamericano”.

El cimborrio es obra de fray Vicente Muñoz (Sevilla, España), iniciado en 1754 y terminado en 1761. Es barroco y todo un símbolo de la Córdoba cristiana y católica. En tanto, en las dos torres (1770) se destacan los ángeles indígenas. Entre ellas está emplazado el “Cristo Redentor”, traído de Francia y colocado en 1901. Sobre las falsas ventanas frontales, las “veneradas”, símbolo de los peregrinos, figuras algo rústicas y tal vez indígenas.

 

Catedral Basílica de Salta

Ubicada frente a la Plaza central, la catedral salteña vio la luz hacia 1882, y es considerado uno de los templos más bellos del país. Con una decoración interior, simétrica y suntuosa, se destaca la ornamentación en oro y el soberbio altar mayor, obra del padre Luis Giorgi.
Declarado en 1941 como monumento histórico nacional, el edificio forma un conjunto con el Palacio archiépiscopal que está a su lado, residencia del arzobispo y podría describirse su estilo con reminiscencias barrocas como un eclecticismo neobarroco de fines de siglo XIX. En la fachada se enfatiza la entrada principal y se destaca su balcón arequipeño, que fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en el año 1987 para saludar a los feligreses en su visita a esa ciudad.

Cada 15 de septiembre la Catedral salteña recibe a miles de devotos del Señor y la Virgen del Milagro, patronos tutelares de Salta, a quienes una conmovedora historia les atribuye el prodigio de haber detenido los terremotos que asolaron la ciudad en 1692. Resulta emocionante la peregrinación de los pueblos de la zona bajando hacia la ciudad, y el ritual se repite en cada fiesta patronal. Las ofrendas florales hechas por las familias más tradicionales aportan color y los gauchos siempre están presentes, resguardando la tradición y acompañando a la gente.

El Panteón de las Glorias del Norte que se encuentra en su interior fue creado para guardar las urnas cinerarias. Con el tiempo fueron incorporándose los restos de otros próceres nacionales. Actualmente alberga los restos de los guerreros de la Independencia, entre los que encontramos a Facundo de Zuviría, Martina Silva de Gurruchaga -Generala del Ejército de la Patria- y al soldado desconocido. 

Basílica de Luján

Fue el 4 de diciembre de 1910 cuando el obispo platense Juan Nepomuceno Terrero, bendijo el interior del edificio de la nave principal, aunque fue recién en 1935 que se completó su estructura. La obra había comenzado el 15 de mayo de 1887 con la colocación de la piedra fundamental, extraída y transportada desde Tandil. Esa piedra está ubicada a unos cuatro metros bajo el altar mayor.

El edificio de la Basílica tiene 106,05 metros de altura, 68,5 de ancho y 104 metros de largo. La obra es de estilo neogótico ojival y lo rodea una reja de hierro que presenta el monograma de la Virgen María. Se accede a través de una escalera de mármol blanco de 15 peldaños.

Dentro de la Basílica, el viajero (hasta allí llegan más de 5 millones por año) puede asombrarse con las esculturas de mármol de Carrara traídas especialmente para ésta construcción. Dentro del templo se puede realizar una visita guiada donde uno se acercará a la historia de su construcción.

En tanto, una de las “vedette” del lugar es el impactante órgano. Cuando se ingresa a la Basílica, queda a espaldas del visitante. Mide 14 metros de frente, 7 de profundidad y pesa 12 toneladas. Está compuesto por 3800 tubos, listones y fuelles. Es una maravilla artesanal de precisión industrial y el más importante en su tipo de toda Hispanoamérica. Fue fabricado en Francia a fines del siglo XIX y donado a la Iglesia argentina en 1908.

 

Catedral Nuestra Señora del Valle

Emblema de la fe cristiana y la devoción por La Virgen del Valle, la Catedral de Catamarca es visitada diariamente por cientos de personas que recorren la capital provincial. El templo es tan imponente que no sólo concita la atracción de los fieles. Todo aquel que visita Catamarca no puede dejar de conocer esta joya arquitectónica, cuya fachada tiene un gran atrio que se desplaza hacia la vereda y que está acompañada por dos torres que alcanzan casi los cuarenta metros de altura.

Las dimensiones de la nave central son de 58,50 metros de largo, 9,65 metros de ancho y 14,65 de alto. El Altar Mayor está hecho en mármol blanco de Carrara. La cúpula culmina a 42 metros de altura y en su cúspide se colocó el 28 de marzo de 1869, una cruz de hierro. El templo tiene una nave principal y dos laterales y cuenta con varias capillas intercomunicadas. Los pisos fueron construidos con tablones sólidos de algarrobo, hoy de mosaico marmóreos con decoraciones geométricas. Otra de las imágenes que impactan a los visitantes son los preciosos vitrales ubicados hacia las pequeñas naves laterales, que tienen unas ventanas con algunos realizados en Alemania.

En esta región, la Virgen del Valle, como Patrona Nacional del Turismo, atrae a viajeros de todos los rincones del país que, en procesión o de paso, llegan hasta la gruta que lleva su nombre, a 7 kilómetros de la ciudad. Entre los colores de las flores ofrendadas que decoran su altar, la devoción se siente a flor de piel, y siempre es una buena oportunidad para, con respeto y alegría, hacerle pedidos o cumplirle promesas.

 

Catedral de La Plata

En todo el mundo, sólo las iglesias de Colonia, Amiens, Santa María del Fiore, de Florencia, y San Pablo, de Londres, superan en superficie cubierta a la catedral de La Plata. Sus 7 mil metros cuadrados bajo techo le aseguran el primer lugar entre las iglesias de estilo neogótico más grandes de América. De estilo neogótico, construida íntegramente en ladrillos, la Catedral de La Plata figura inscripta desde 1996 en los mármoles del piso de la Basílica de San Pedro, Roma, por ser una de las más grandes del mundo. 

Desde la colocación de la piedra fundamental, en 1884, y su posterior habilitación, en 1932, la catedral creció mucho. Después de sobreponerse a las casi cinco décadas de paralización de las obras, desde los años 40, hoy el edificio mide 120 metros de largo por 76 de frente. Tiene capacidad para albergar a 14 mil personas y las estimaciones dicen que alrededor de un millón la visitan por año.

Es notable la belleza de su piso pulido a espejo, realizado en piedra granítica procedente de Olavarría (rosado), Calamuchita (negro) y San Luis (gris). Con 89 ventanales, 37 son vitrales franceses y alemanes, representan al Antiguo y al Nuevo Testamento. Los confesionarios, en tanto, están realizados en roble de Eslavonia; y en la cripta, se encuentra el sepulcro de Dardo Rocha, y de su esposa Paula Arana.

Cuenta con un servicio de guías de 60 pesos, conformado por un equipo multidisciplinado de docentes, guías de turismo y arquitectos, que permite la articulación entre la obra y el público. 

 

Catedral de Oberá

Casi una década antes de la fundación de Oberá -en 1928-, los primeros inmigrantes católicos ya celebraban en esa localidad de la provincia de Misiones sus misas bajo la inmensidad de la selva.  Tras contactos con el obispo de Corrientes, recién en 1932 arribó a Oberá el primer sacerdote católico que se asentó en la ciudad. En 1937 fue erigida la primera parroquia y cinco años más tarde se conoció la noticia de la donación del terreno donde se construyó la Catedral San Antonio.  Muchas de las estatuas provinieron de la anterior capilla y otras fueron donadas por devotos.

De estilo neogótico, fue diseñada por el arquitecto austriaco Antonio Von Liebe. En 2009, adquiere el grado de catedral al ser creada la Diócesis de Oberá por el papa Benedicto XVI.

Tiene forma de cruz latina y posee una sola nave, al tiempo que se destaca su imponente torre de 40 metros que cuenta con un reloj traído de Suiza y que fue donado por inmigrantes de esa colectividad. Las ventanas son ojivales y tienen como función iluminar el interior del templo. En seis de ellas fueron realizados vitrales. Además, son de destacar las pequeñas torres ubicadas lateralmente, que terminan en puntas muy agudas.

 

Catedral de Mar del Plata

Declarada "patrimonio histórico nacional", la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia en Mar del Plata fue inaugurada en1905, aunque fue en 1893 cuando se colocó la piedra fundacional. La obra fue dirigida por el ingeniero Pedro Benoit, manteniendo un estilo particularmente neogótico, y la primera misa se llevó a cabo en 1897.

Originalmente su nombre era San Pedro, en 1912 pasó a llamarse Parroquia de Santa Cecilia y en 1924, dedicada ya a ambos santos, fue nominada Basílica Menor. En 1957 se creó la diócesis de Mar del Plata y el templo se constituyó en la sede del Obispado, con la denominación actual.

Los vitraux de la Catedral son todos provenientes de Francia y donados por familias locales. La araña central fue traída del Hotel Bristol de la ciudad, mientras que el piso es de mosaico inglés y el techo está hecho de tejas vidriadas de distintos colores, todas europeas. El órgano es italiano y fue construido el mismo año de la fundación de la catedral.

En el Altar Mayor se encuentras las reliquias, un trozo de la Cruz de Cristo, los restos de Santos Mártires y los restos de Monseñor Enrique Rau, primer Obispo de Mar del Plata. Sobre la derecha, en el interior del Templo, se encuentra una réplica de La Piedad. El Carillón está compuesto por cinco campanas de bronce que fueron fundidas en Francia, identificadas con el nombre de quienes las donaron: Clara, Inés, Ercilia, Ernestina y Josefina.

 

Catedral de Catamarca

Con su inconfundible fachada rosada, frente a la Plaza 25 de Mayo, se encuentra la Catedral Basílica de San Fernando del Valle de Catamarca, una de las principales atracciones de la ciudad. Proyectada por el arquitecto milanés Luis Caravati, fue construida con un estilo neoclásico entre 1859 y 1869, y por las sus características, su amplitud y detalles de terminación, es considerada una de las primeras en su tipo en el país. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1941 y el templo actual es el quinto edificado en honor a la Virgen del Valle.

Una gran escalinata es el acceso principal, precedido por una recova de ocho columnas circulares, con un arco central, al que corona un frontis triangular. En el interior, detrás del profundo altar, está ubicado el Camarín de la Virgen del Valle (levantado en 1912), cuya imagen es visible desde el altar mayor a través de una hornacina. Esta es una de las advocaciones más veneradas del país, cuyo culto se remonta a la primera mitad del siglo XVII. En el Camarín se encuentran vitrales que reproducen la historia de gloria y misterios que envuelven la existencia de aquella desde 1620.

El altar de San José, de madera labrada, perteneció a la antigua iglesia matriz. A su vez en la iglesia se conservan el jarro y la cadena de la Virgen, a los que la tradición popular atribuye poderes milagrosos, y la corona, que se exhibe únicamente en las fiestas patronales.

 

Catedral de San Isidro

Otras de las visitas para agendar en la provincia de Buenos Aires es la Catedral de San Isidro, construida en 1898 con estilo neogótico por los arquitectos Jacques Dunant y Charles Paquín sobre un gran solar declarado como Lugar Histórico Nacional en octubre de 1963.

Su base es una cruz latina de tres naves, las columnas son de forma cilíndrica y las paredes de piedra y ladrillo, tienen seis aberturas con vitraux de cada lado, que fueron confeccionadas en Francia. La torre tiene una altura de 68,65 metros y posee además un órgano francés construido por la casa Cavaillé-Coll en 1906. La imponente Catedral, con capacidad para 3 mil personas, fue nombrada como tal por el Papa Pío XII el 8 de junio de 1957, y fue designado como primer Obispo de la Diócesis Monseñor Antonio María Aguirre.

En el año 2000 se iniciaron los estudios para recuperar el templo en su belleza original y reemplazar las deterioradas instalaciones eléctricas, de sonido y de iluminación por sistemas más modernos. En 2002 se inició la obra, y en 2006 se inauguró la restauración de la fachada, en símil piedra y ladrillo a la vista, con los arbotantes reforzados, que apuntalan la estructura, y la reaparición de adornos, pináculos y barandas que se habían caído o habían desaparecido. Ahora, el interior del templo se luce en pleno, muy bien iluminado, con imágenes restauradas y los colores del vía crucis de madera, renovados.  

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20/11/2017

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