Sevilla y Córdoba, sobredosis de belleza

La región española de Andalucía fusiona a lo largo de su historia las tradiciones de diferentes pueblos y culturas. Un paseo por sitios que uno no olvidará.

Sobre la orilla del río Guadalquivir, la alegre y bulliciosa capital andaluza es heredera de un rico legado árabe. Sus calles estrechas y laberínticas que muchas veces no tienen salida, junto a las plazas del casco histórico esconden un interesante abanico de construcciones declaradas Patrimonio Mundial y barrios de hondo sabor popular, como el de Triana o La Macarena. 

Fundada por el general Escipión, dio dos emperadores a Roma: Trajano y Adriano. Pero la larga presencia de los musulmanes, desde el año 711 al 1248, dejó en esta ciudad huellas imborrables. Además, con el popularmente llamado “descubrimiento de América”, Sevilla vivió entre los siglos XVI y XVII su máximo esplendor gracias al rol de su puerto, uno de los más importantes de España, ya que ejercía el monopolio sobre el comercio con ultramar.

El recorrido debe incluir el Real Alcázar (la entrada es de 8,75 euros), uno de los palacios en uso más antiguos del mundo que mandó erigir el Rey Pedro I a partir de una construcción de 913 de Abderramán III. Sus jardines son una delicia para los sentidos, tanto como la fortaleza, que alterna el estilo gótico, renacentista, árabe y barroco. Desde su origen, los jardines sufrieron continuas transformaciones, especialmente durante época renacentista y en el reinado de Felipe III, que tienen como resultado el delicado pabellón de Carlos V en la huerta de la Alcoba, la magnífica Galería del Grutesco y los jardines de la Danza.

Pero la historia y la religión tienen un capítulo interesante en la ciudad. Lo que en el siglo XII fue la Gran Mezquita luego se convirtió en Catedral, al conquistar la ciudad Fernando III de Castilla en el 1248. La construcción, que mezcla lo mudéjar, gótico, renacentista, barroco y neoclásico, aún conserva su alminar, conocido como la Giralda, por una veleta que lo remata desde el siglo XVI. Para subir a esta hay que animarse a 35 rampas pero vale la pena: se llega al campanario y las vistas que desde allí se obtienen son increíbles. Asimismo, son partes de la antigua mezquita el patio de las Abluciones y la actual Puerta del Perdón. Y los restos de Cristóbal Colón se encuentran custodiados en este templo.

La entrada a la Catedral cuesta 8 euros y como dependiendo la temporada suele haber largas colas para ingresar, si uno tiene agendado el viaje a Sevilla unos días antes puede sacar su ticket en reservas.cubiertasdelacatedral.com.

No hay que olvidar en el paso por Sevilla el Parque de María Luisa, donado en 1893 por la Duquesa de Montpellier, y que cautiva con sus avenidas repletas de vegetación y los paseos entre glorietas con fuentes y estatuas, que hacen del parque un museo al aire libre. O la Torre de Oro, construcción de 1220 que forma parte de la muralla y está a orillas del río.

Sin embargo, la visita no será completa si el viajero no “aterriza” en Plaza de España, que se construyó con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, de la cual fue sede Sevilla. Los fans de La Guerra de las Galaxias, encontrarán además una buena excusa: en los episodios I y II, aquí se localizó la ciudad de Theed, en el Planeta Naboo. Más allá de esto, la arquitectura sorprende. Mezcla del Renacimiento con los elementos típicos de la ciudad, su planta es semicircular. Está dominada por dos torres, y entre ambas corre una red de galerías con arcada de medio punto que tienen salida a diferentes zonas de la plaza, donde se alza una fuente. En la plaza hay bicicletas de alquiler, para dos o cuatro personas, con un costo que ronda los doce euros media hora. Aunque los más románticos se inclinan por los carruajes. Eso sí, por más que los argentinos seamos especialistas en “regatear”, el recorrido no bajará de los 60 euros por una hora.

Segunda estación

Los 120 kilómetros que separan Sevilla de Córdoba se pueden hacer en ómnibus (12 euros) o bien en tren rápido (si uno saca el pasaje con mucha anticipación puede costar 6 euros, pero sobre la fecha 29 euros). Con sus orígenes perdidos en el tiempo, allá por los siglos IX y VIII A.C., esta ciudad milenaria, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un legado vivo de las diversas culturas que se asentaron en ella a lo largo de su historia. Es que tiene un logro “envidiable” por muchos: fue capital de la Hispania Ulterior bajo el Imperio romano y capital del Califato de los Omeyas.

Pasear por su casco antiguo permite descubrir un bello entramado de callejuelas, plazas y patios ordenados en torno a la Mezquita-Catedral (la entrada 8 euros), reflejo de la importancia de la urbe en época medieval, y el monumento más esplendoroso de la etapa musulmana en todo Occidente. Su construcción fue iniciada cuando el omeya Abd-al-Rahmán constituye a Córdoba como capital de Al-Andalus en el año 785, y hoy ocupa un espacio de 24 mil m2, siendo su interior un auténtico bosque de columnas (hay cerca de mil) y arcos donde destaca el excepcional y admirable Mihrab con inscripciones del Corán en oro y ricos mosaicos. La alternancia de ladrillo con piedra y el rojo con el blanco se suma a mármoles tallados, estucos, mosaicos y yeserías como elementos decorativos.

Otro infaltable es el Alcázar de los Reyes Cristianos (4,5 euros), un edificio de estilo gótico y carácter militar que se construyó por orden del rey Alfonso XI en 1328. Allí deslumbran sus jardines, que se desarrollan a lo largo de tres terrazas claramente diferenciadas, donde se pueden apreciar diversas estatuas que rivalizan en sobriedad con los fustes de los cipreses podados. Entre ellas destacan las que representan a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos que vivieron allí ocho años y donde éstos dieron audiencia a Cristóbal Colón para su proyecto del nuevo camino hacia “las Indias”.

Otra herencia hispanomusulmana es la Judería, un entramado de callejuelas blancas estrechas cuyas fachadas se adornan con azulejos y rejas, y en el interior de las casas se destacan los patios floridos. También en el paso de la ciudad hay que ir hasta el Palacio de Viana (8 euros), un valioso museo de mobiliario, tapices, cientos de piezas de porcelana fina, azulejería y pintura. El edificio acapara en su interior 14 extraordinarios patios y jardines ocultos de gran belleza.

Sin olvidar su esplendoroso pasado, Córdoba es ha sabido adaptarse a los tiempos actuales para ofrecer las más modernas infraestructuras y servicios, así como una amplia oferta hotelera.

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Fecha de hoy

25/06/2017

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